En el Bajo neuquino, la histórica San Jorge es el termómetro de la angustia social. Velas con forma de dólar, rituales de Yagra y el consejo de los hermanos que heredaron el arte de escuchar y sanar.
El escenario macroeconómico que dibuja el gobierno de Javier Milei transita una absurdo de manual: mientras las planillas oficiales celebran bajas en la pobreza y picos de actividad, en casi todo el país la realidad tiene otro color. El cierre de fábricas, la depresión del salario y el goteo constante de la inflación han empujado a muchos vecinos neuquinos a buscar respuestas más allá de la estadística. Allí, donde la lógica del mercado falla, aparece la fe.
En Perito Moreno al 300, la Santería San Jorge es el epicentro de este fenómeno. En ese rincón de la ciudad conviven en una paz imposible los santos del catolicismo, los íconos del budismo y el magnetismo popular de San Cayetano y del Gauchito Gil. Es un santuario de la fe -formal, marginal y a veces desesperada- que hace 30 años late en el Bajo neuquino.
El negocio es un legado. Lo fundó Carlos, un pionero que llegó desde General Roca en la década del 90 para abrir las puertas de un mundo esotérico que hoy custodian sus hijos: Carlos (h), Karina y Jorge. Tras la partida de su padre hace tres años, los hermanos tomaron la posta de un mostrador donde se despachan desde rosarios hasta velas con formas anatómicas para "amarres".
Sin embargo, ante la situación económica que desespera a cierta parte de la población, la venta de velas para la abundancia y diferentes elementos para atraer el dinero (desde loción a líquidos para asear el piso) han tenido su aumento.
Por día, unas 60 personas cruzan el umbral. El público es un mosaico generacional: "Los mayores de 40 buscan lo tradicional, la vela para el santo; pero los jóvenes de menos de 30 vienen por la energía, el yoga o lo que vieron en TikTok", explica Roberto.
De todas formas, el empresario de la fe reconoció que las ventas han disminuido. San Jorge, por más que albergue a muchos protectores santos, no escapa a la crisis.
El dato actual más relevante y llamativo es el giro que vienen dando algunos clientes del lugar: “Vienen y se llevan todo lo que tenga que ver con la abundancia, prosperidad y dinero. Está todo muy parado, estancado y todo el mundo te dice que la está pasando mal. Acá vienen todas las clases sociales y todos dicen lo mismo”, aseguró.
Ante la mirada de cientos de estatuillas que vigilan desde los estantes, el cliente va por su velas para obtener ese golpe de fortuna. Se trata de la ‘Vela ritual de la abundancia’: compuesta por tres velas amarillas en forma de choclo, el signo pesos, y llave. Cada una representa la prosperidad, el dinero y la apertura de caminos económicos, activando la energía de la vida de quien la obtenga.
Antes de encender cada vela la persona deberá prepara un espacio. Para ello, tendrá que quemar canela, sándalo y mirra. Además, tendrá que poner un vaso de agua con sal gruesa o vinagre para absorber lo negativo.
Para la activación del ritual se colocará la vela en un plato blanco. Luego a las velas se le untará polvo y aceite de Yagra (resina de origen hindú reconocida por su aroma dulce, cítrico y alimonado).
Una vez que se enciendan las velas la persona deberá exclamar con fe la siguiente oración; “La abundancia fluye en mi vida, abro mis caminos y atraigo prosperidad. Una vez que se consuman las velas los restos se deberán arrojar -lejos del hogar- en un cruce de caminos o bien enterrándolas. El ritual se deber realizar tres días seguidos.
Otros de las velas elegidas son las que tienen el formato del signo dólar. “También sale mucho”, dijo Carlos, quien dejó su carrera como analista de sistemas en Buenos Aires para sumergirse en este universo. "La gente necesita creer que algo puede cambiar su suerte", acotó.
“Hay gente que dice que le da resultado. La fe mueve todo. Tiene mucho que ver la intención que se le dé a las cosas o pedidos. Siempre hay gente nueva y hoy es un momento en que la gente busca cómo estar mejor”, expresó Roberto.
Algo que antes no se daba tan seguido es el ‘creyente’ que arriba a la santería y averigua qué objetos de ofrenda o esencia pueden ayudarlo para cerrar algún tipo de negocio. “Hay gente que pertenece a una clase media alta que acude, por ejemplo, porque quiere vender una casa. Y otros para que les salga algún negocio o captarlo. Todo tiene que ver con el dinero”, explicó.
Entre otros elementos para atraer la abundancia y prosperidad en el local de Perito Moreno se pueden hallar lociones, esencias para pisos, incienso de Yagra, bombitas de defumación activadas (yagra, canela, mirra, romero, ruda, incienso colombiano), entre otros. “La esencia para pisos la lleva mucha gente que posee su negocio”, contó.
"Está saliendo mucho la estatua (pequeña) de San José Dormido. El Papa Francisco hizo famosa la imagen, era uno de sus protectores. También tenía devoción por la Virgen Desatanudos", contó Carlos.
Las llamadas ‘Brujas’ ofrecen diversos elementos para rituales de amarres y amor, incluyendo velas, hierbas, cuarzos, aceites y fotografías, diseñados para atraer, retener o influir en las emociones de una persona.
Y también para aquellos que necesitan trabajo o tienen como objetivo el dinero. En este último punto, Carlos contó que hoy hay jóvenes de veintipico de años hasta 30 que ya vienen con algo armado. “Arman su ritual porque ya vienen con algo que vieron en Tik Tok. Muchos nos muestran los videos en su celular para pedirnos los elementos”, contó Carlos.
“Las redes han desplazados a las brujas. A veces hay que darles algunos productos parecidos porque los videos son de otra procedencia”, acotó. Justamente, San Jorge recibe clientes venezolanos, brasileros, colombianos y dominicanos. “Venezolanos hay un montón. Cada uno viene con su creencia”, aseguró.
Si bien hoy las ventas de objetos pasa por reactivar la economía familiar no dejan de ser un clásico los temas que tienen que ver con la pareja, en donde aparecen los amarres u otras cuestiones sentimentales. "Siempre están vigentes", dice Carlos.
En las estanterías de San Jorge, cada color tiene un código. El blanco busca paz; el rojo, amor; el amarillo, riqueza. Pero también está el lado B: las velas negras para absorber energías negativas y las de "nudos" para destrabar parejas en crisis.
El capítulo de los amarres merece un párrafo aparte. Con un dejo de humor, los hermanos explican la venta de velas con formas anatómicas. "Es sencillo: se escriben los nombres, se guardan en la pieza femenina y se introduce la masculina", cuentan.
Desde rituales para "atar" a un hombre que gana bien hasta pedidos más oscuros para que un marido abandone el hogar o pierda su potencia sexual. "Hay de todo", dicen entre risas y asombro.
En San Jorge se respeta los credo y la fe de todas las religiones. En cada atención que hacen al cliente siempre se trata de ayudarlo, guiarlo y hacer algún tipo de recomendación, según lo que se esté buscando. Claro que en ese ida y vuelta con la gente las energías se movilizan, por eso hay que estar preparados mentalmente.
“Tenemos ya la experiencia de varios años que vivimos junto a nuestro viejo (Carlos). Y después te vas interiorizando e informando de acuerdo a las inquietudes y las cosas que te cuenta la gente que viene a comprar. En mi caso me gusta leer porque tenés que saber qué significa algún tipo de imagen que se busca. Hay que ser muy rápido y salir de las situaciones que te puede plantear la gente. Por minutos sos pai, sanador, psicólogo, de todo. Siempre se trata de orientar, ayudar con las herramientas que se tiene. No vamos más allá de algún tema, llegamos hasta un límite”, expresó Jorge.
En San Jorge, la fe mueve montañas, pero sobre todo, mueve voluntades en una ciudad que, entre frío de cordillera, ráfagas de viento, lluvia y crisis, nunca deja de pedir un milagro.