El Senado tratará el ingreso del pliego de la exsenadora neuquina para la embajada en Ottawa. La oposición cuestiona la designación y anticipa críticas al oficialismo.
La posible designación de la exsenadora neuquina Lucila Crexell como embajadora argentina en Canadá se perfila como uno de los temas que podría generar debate político en el Senado durante la primera sesión ordinaria del año. El pliego de la exlegisladora será ingresado formalmente para su tratamiento, en medio de cuestionamientos de sectores de la oposición.
La Cámara alta inaugurará este miércoles el período de sesiones ordinarias con una reunión prevista para las 14, en la que los legisladores abordarán distintos temas administrativos y legislativos, entre ellos el ingreso de pliegos de ascensos militares y de representantes diplomáticos. Estos expedientes deberán ser analizados posteriormente en la Comisión de Acuerdos antes de llegar a una eventual votación en el recinto.
Entre los documentos que se incorporarán al trámite parlamentario figura el pliego de Crexell, quien fue senadora por Neuquén y cuyo nombre fue propuesto por la Cancillería para ocupar la embajada argentina en la ciudad de Ottawa, en Canadá. La propuesta fue enviada formalmente el viernes pasado y ya generó repercusiones dentro de distintos bloques del Senado.
El tratamiento del expediente no implica todavía su aprobación definitiva, sino el inicio del proceso parlamentario que debe atravesar cualquier designación diplomática de alto rango. Sin embargo, desde sectores del bloque justicialista adelantaron que podrían expresar reparos a la propuesta cuando el tema avance en la Comisión de Acuerdos.
Las críticas se centran principalmente en el contexto político en el que surgió la nominación. Algunos legisladores opositores consideran que la designación sería parte de un acuerdo político entre el gobierno nacional y la exsenadora neuquina.
Crexell había asumido su banca en el Senado en diciembre de 2019 tras haber sido elegida por la lista de Juntos por el Cambio en Neuquén. Durante su paso por la Cámara alta mantuvo posiciones diversas frente a distintos proyectos impulsados por el Ejecutivo nacional.
El episodio que volvió a colocar a Crexell en el centro de la escena política ocurrió durante el tratamiento de la llamada Ley Bases. En ese momento, la entonces senadora había expresado públicamente críticas al proyecto impulsado por el gobierno libertario y, hasta horas antes de la votación en el recinto, había manifestado que no estaba en condiciones de acompañarlo.
Sin embargo, cuando llegó el momento de votar, Crexell finalmente respaldó la iniciativa. Su decisión fue clave para el resultado de la sesión, ya que su voto positivo generó un empate de 36 votos a favor y 36 en contra.
Ese escenario obligó a la vicepresidenta de la Nación, Victoria Villarruel, en su rol de titular del Senado, a desempatar con su voto. La intervención de la vicepresidenta permitió que el proyecto quedara aprobado en la Cámara alta.
A partir de ese momento comenzaron a circular versiones dentro del ámbito parlamentario sobre una posible retribución política hacia la legisladora neuquina por su apoyo al proyecto del Ejecutivo.
En aquel entonces, en los pasillos del Senado se mencionaba que el Gobierno podría proponer a Crexell como embajadora argentina ante la UNESCO, con sede en París. Esa posibilidad fue comentada durante semanas dentro del ámbito político, aunque finalmente no se concretó.
La nominación que finalmente envió la Cancillería al Senado plantea otro destino diplomático: la embajada argentina en Canadá. De aprobarse el pliego, Crexell asumiría funciones en la sede diplomática ubicada en la ciudad de Ottawa.
Canadá es un país oficialmente bilingüe, donde conviven el inglés y el francés como idiomas oficiales, y mantiene relaciones diplomáticas y comerciales de larga data con Argentina.