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Mauricio Macri o Javier Milei: ¿Quién tiene más poder?

Luis Caputo y Patricia Bullrich estarán al frente de los dos ministerios más importantes de Milei. ¿Se repite la historia de Cristina y Alberto?

Días antes de la definición del balotaje, periodistas y comentaristas políticos jugaban con la idea de que el apellido del próximo presidente de Argentina empezaría con la letra M. Rápidamente, los apellidos Massa y Milei tomaban forma en las mentes del electorado, acompañados de una risita. Sin embargo, pareciera que hay otra M tomando decisiones presidenciales, y no es precisamente la de ninguno de los finalistas del balotaje. Y por cierto, tampoco causa tanta gracia.

El 22 de octubre, luego de que Sergio Massa diera la sorpresa en las generales y pusiera en jaque el proyecto libertario, Mauricio Macri citó a Javier Milei a su casa y luego de una larga conversación, lo bendijo con un apoyo absoluto, contundente y definitivo para obtener el triunfo en el balotaje. Lo que se habló en esa reunión y en las demás conversaciones entre el ex y el futuro presidente es un misterio que sólo ellos conocen.

Lo cierto es que el apoyo que Mauricio Macri le brindó a Javier Milei aportó el impulso que le faltaba en la recta final para llegar primero en las elecciones. Sólo desde la inocencia se puede pensar que todo sucedió en el marco del más puro altruismo y grandeza. El poder no funciona de esa manera. El poder suele ser mezquino e interesado, al menos por estas latitudes del globo terráqueo.

Durante la primera semana post electoral, una abultada lista de nombres fue confirmada para distintos puestos clave del futuro gobierno. Algunos de ellos, que fueron voceros oficiales de Milei en la campaña, como Guillermo Francos para el Ministerio del Interior y Diana Mondino para Relaciones Exteriores, eran más que previsibles.

La designación Patricia Bullrich en el Ministerio de Seguridad también era esperable. Incluso el mismo Javier Milei había deslizado la idea, luego de disculparse mutuamente en el programa de TN “A dos voces”, destacando su experiencia en el cargo y determinación para tender mano dura al crimen y a las posibles protestas sociales.

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Javier Milei avanza en la designación de sus piezas clave en el gabinete y en distintos puestos.

Sin embargo, más de uno se quedó atragantado con la designación de Luis “Toto” Caputo para el Ministerio de economía. El ex (y fallido) presidente del Banco Central proviene del seno más íntimo del Macrismo, y se puede considerar que ocupará el puesto más importante en el futuro gobierno.

Entre tanto, la vicepresidente electa Victoria Villaruel, quien tuvo gran protagonismo en el primer tramo de campaña - justamente antes de que el macrismo tome control de la campaña proselitista de Milei - se encuentra paradójicamente “desaparecida”. Es probable que Macri haya instado a Milei a que esconda debajo de la alfombra toda rémora de simpatía por la más repugnante dictadura militar de la historia argentina, en pos de obtener los votos necesarios.

De esta manera, los dos ejes de propaganda que más votos le sumaron a Milei durante su campaña y por lo tanto, los dos Ministerios más relevantes del próximo Gobierno - el de Economía y el de Seguridad- han quedado en manos de Mauricio Macri.

No podemos dejar de preguntarnos: ¿Qué semejanza puede tener esta dinámica del poder con lo sucedido entre Alberto Fernández y Cristina Kirchner?

En el año 2019, la presidencia de Alberto Fernández fue propiciada por Cristina, quien brindó toda su estructura ideológica y su poderío político para conformar una fórmula mas de centro moderado. Con Alberto a la cabeza, pero a sabiendas de que los votos y el poder real estaban en manos de Cristina. Y así se lo hizo saber durante todo su mandato. El resultado fue un presidente ojeroso, deslucido y vaciado de todo poder y decisión.

Mauricio Macri y Cristina Kirchner se parecen más de lo que a ellos les gustaría admitir. Ambos gozan del poder sin límites y saben ejercerlo tanto en la victoria como en la derrota.

Un poco más alejado de los flashes de las cámaras está Juan Schiaretti, quien por lo bajo se encuentra festejando la designación de Osvaldo Giordano (actual Ministro de Finanzas de Córdoba) para conducir el ANSES, una de las principales cajas del Gobierno. Este movimiento deja entrever por qué Schiaretti no definió su apoyo a Sergio Massa en el balotaje y por qué, en vez de eso, en horas definitorias, lanzó declaraciones como misiles en contra del ahora derrotado oficialismo.

A diferencia de Alberto Fernández en 2019, el Javier Milei del 2023 tiene la mayoría de los votos en su propio bolsillo, lo que comparativamente le dará mayor autonomía y poder de decisión respecto de su mecenas. Por otro lado, la personalidad de un león no puede ser comparada con la de una tortuga. Difícilmente alguien se atreva a tirarle de la cola sin probar el filo de sus colmillos.

Es posible que Mauricio Macri, que en este momento se encuentra atravesando una panacea personal, enfoque sus energías en recuperar el proyecto político y deportivo que lo catapultó gloriosamente a la política, incluso antes de la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

Juan Román Riquelme no logró cumplir con las promesas deportivas con las que obtuvo el poder el Boca Juniors, acompañado de una gestión administrativa un tanto dudosa.

La AFA sí obtuvo los máximos logros deportivos que se puedan esperar, pero la estructura política que sostiene a “Chiqui” Tapia, representa precisamente todo lo opuesto a lo que Javier Milei y Mauricio Macri quieren para el futbol argentino. Incluso se habló de la privatización de los Clubes deportivos.

¿Se orientarán los esfuerzos de Mauricio Macri a conducir el gobierno de Javier Milei o, lograda la victoria en el campo político, seguirá su derrotero de victorias hacia la obtención del poder en Boca Juniors y a la AFA?

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