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Planes Sociales, jueces contra jueces: la pelea de fondo que dio vuelta la causa y la polémica del MPN

Un tribunal probó una estructura clientelar completa y aun así dijo que no había asociación ilícita. ¿Por qué? La respuesta abrió una grieta judicial.

Hay un dato que pasó bastante desapercibido en la cobertura de octubre del año pasado del juicio de Planes Sociales y que hoy, con la revocación del Tribunal de Impugnación, vuelve a tomar fuerza. El mismo tribunal que absolvió por asociación ilícita había escrito, en esa misma sentencia, que el dinero desviado servía para "financiar una estructura clientelar... para captar voluntades en beneficio del Movimiento Popular Neuquino".

Es decir, los propios jueces habían descrito con esas palabras a una organización armada con fines políticos —y aun así, dijeron que no había asociación ilícita.

No es una interpretación posterior ni una lectura forzada de terceros. Es texto literal del fallo de 398 páginas firmado por los jueces Juan Manuel Kees, Juan Guaita y Luciano Hermosilla, el tribunal de juicio colegiado que llevó adelante el debate oral durante 2025.

Los jueces del juicio de estafa con planes sociales, Juan Manuel Kees, Luciano Hermosilla y Juan Guaita.

El día del veredicto, el 23 de septiembre de 2025, fue el propio Guaita quien lo dijo en la lectura pública. La plata se usaba para gastos de la organización, beneficio de algunos integrantes, y "para financiar la estructura clientelar de punteros políticos del MPN", calificando el hecho de "gravedad institucional".

Kees, por su parte, fue más lejos todavía: le reprochó a la fiscalía no haber indagado el destino final de los fondos de la "caja azul", y afirmó desde el estrado que buena parte de esa plata no fue a parar a autos ni terrenos de los imputados, sino a dos destinatarios que identificó con sobrenombres ("El Embajador") y otro cuyo nombre se reservó.

Es decir, que el propio tribunal de juicio dejó planteado, con nombre de fantasía incluido, que había responsables políticos por encima de los doce condenados que nunca llegaron a ser investigados.

Sin embargo, ese mismo tribunal absolvió a los 12 por asociación ilícita "por el beneficio de la duda", al considerar que no se había probado una pluralidad de planes delictivos independientes, solo una única maniobra de fraude continuado.

Las condenas que fijó en diciembre, de hasta cinco años, quedaron por debajo de lo que la fiscalía y la Fiscalía de Estado venían reclamando desde el inicio.

La presión política arrancó el mismo día del veredicto

El gobernador Rolando Figueroa no esperó a que la sentencia estuviera firme para manifestarse. Desde el mismo día del fallo insistió públicamente en que la calificación legal debía cambiarse, y en las semanas siguientes instruyó al fiscal de Estado, Raúl Gaitán, para apelar con el objetivo explícito de conseguir penas más duras.

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Al tiempo que las audiencias de impugnación se desarrollaban en el Tribunal, el propio gobierno provincial reforzó la presión por otra vía porque dictó un decreto exonerando y dando de baja a varios de los empleados condenados, entre ellos Tomás Siegenthaler, Luis Gallo y Julieta Oviedo, en pleno proceso de revisión judicial. Algunos de ellos, desconocidos totales para la escena política.

Esa presión no quedó sin respuesta desde el propio espacio político salpicado. El expresidente del MPN y exgobernador Jorge Sobisch salió a cuestionar públicamente el fallo original, defendiendo la institucionalidad del partido y apuntando el reclamo hacia arriba. "¿Dónde están los responsables políticos? ¿Quién dio las órdenes? ¿Quién se benefició?", una pregunta que, sin saberlo, repetía casi textualmente la que el propio Kees había dejado picando en su sentencia de septiembre.

El argumento técnico de Kees, Guaita y Hermosilla

El techo que fijó el tribunal de juicio para no calificar la asociación ilícita fue muy específico porque exigió que la organización estuviera destinada a la comisión de una pluralidad de planes delictivos independientes entre sí, no a la ejecución sostenida de una sola maniobra de fraude, por más prolongada, sistemática y políticamente orientada que fuera.

El tribunal de Impugnación compuesto por Federico Sommer, Liliana Deiub y Mauricio Macagno

En su lectura, una estructura que comete un único delito continuado —administración fraudulenta, aunque dure 22 meses y tenga jerarquías— no alcanza el estándar del artículo 210 del Código Penal.

Por eso aplicó el beneficio de la duda porque dieron por probado el fraude, pero no la asociación ilícita como figura autónoma.

Tribunal de Impugnación: la propia sentencia se contradice

El Tribunal de Impugnación —Sommer, Deiub y Macagno— tomó ese mismo fallo y lo leyó exactamente al revés. Su argumento es que el propio tribunal de Kees ya había descrito, con lujo de detalle, todo lo necesario para condenar por asociación ilícita, una organización estable durante 22 meses, con roles bien repartidos, jefes reconocidos y una finalidad política clara, sostener al MPN. Es decir, dieron por probado el delito y después dijeron que no existía.

¿Por qué pasó eso? Porque Kees le agregó un requisito extra que la ley no pide, ya que exigió que la organización estuviera armada para cometer varios delitos distintos entre sí, no una sola maniobra sostenida en el tiempo.

Para el Tribunal de Impugnación, eso fue tomado como un error, ya que solo alcanza con que exista una organización estable dedicada a delinquir, aunque sea a través de una sola gran maniobra continuada. Por eso calificaron la absolución original como una "sentencia arbitraria": el propio tribunal se contradijo entre lo que probó y lo que finalmente resolvió.

¿Qué puede pasar ahora?

La revocación del Tribunal resuelve la calificación penal de los 12 condenados, pero no toca el señalamiento que el propio tribunal de juicio hizo sobre los "destinatarios finales" no identificados del dinero.

Esa es una línea de investigación que, según trascendió en su momento, los fiscales Pablo Vignaroli y Juan Manuel Narváez tienen pendiente para eventuales causas conexas (las llamadas Planes Sociales II y III).

El expediente, en ese sentido, deja una pregunta más grande que la de las 12 condenas: Y es que si la plata iba para sostener al MPN, como el propio tribunal de Kees, Guaita y Hermosilla dio por probado, ¿por qué la investigación nunca llegó a esos nombres? Y con la presión política ya instalada desde el primer día del veredicto, la sospecha que sigue es si el nuevo tribunal de cesura —todavía a designar— quedará también bajo la misma lupa.

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