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Relato de un inundado y la casa "montura" del barrio Sapere

Entre fotos del ayer hay una que llama la atención y es el prototipo de una casa con forma de montura que sigue en pie en el barrio Sapere. Conocé su historia.

Mientras brotan los recuerdos y las palabras, agarra un lápiz y comienza a dibujar la extraña silueta de una casa. Es un misterio para él que haya tomado la forma de la montura de un caballo. Pero así quedó y sigue en pie en el barrio Sapere.

Es una de cinco o seis casas más, calculó Luis Arturo Rubilar Neva, y parece increíble que una vivienda de estas características se haya levantado alguna vez. Adentro tenía un comedor, un baño y una habitación. "Quedó un pasillo muy angosto que había que pasarlo de costado", recordó quien alguna vez la habitó cuando era chico.

El era pibe. Tenía unos 18 años y había llegado hasta ahí porque fue uno de los inundados del barrio Villa María, donde más de 170 familias quedaron bajo el agua y tuvieron que abandonar el barrio. "Con la inundación cayeron todas menos la nuestra, una casilla hecha con madera que había traído de San Martín de los Andes", ilustró.

Pero el agua ganó la altura de una ventana y tuvieron que salir de ahí en bote, con ayuda de los bomberos. Su casa estaba en calle Río Negro, en una zona que llamaban "puente de fierro". "Ahí empezó todo. Cuando subimos no había nada, y en la noche no podíamos dormir por el ruido de las casas que se venían abajo", contó. En esos días, el agua llegó hasta la Ruta 22. Fue para la gran inundación de 1958.

Se hospedaron dos meses en el predio que tenía el Ejército sobre calle Bahía Blanca, donde cree que es ahora la Jefatura de Policía. Luego el Municipio les ofreció terrenos en el barrio Sapere y ahí se mudaron, cuando no había más que tierra y arena. Tal vez sí algunos ranchitos que serían los primeros habitantes, pero no mucho más.

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"Nos instalamos, así, a lo criollo; juntando baldes, damajuanas y botellas, lo que había, cargábamos agua en un tanque del monolito, en el puente carretero. Hacíamos siete cuadras en medio del arenal para ir a buscarla. Y la luz que teníamos era la del día", comentó, en diálogo con LMN.

Su madre le ponía un repasador a él y a sus hermanos en la cabeza para que coman rápido y a cucharadas porque el viento era constante e impiadoso. Más de una vez salieron a buscar las pilchas que volaban por la meseta. "El viento levantaba las piedras", aseguró.

Fueron años difíciles, recordó. "Yo trabajé como negro", agregó; y es que su oficio de carpintero le dio las herramientas que necesitaba para ayudar a su padre en la construcción de la casa "montura" y luego construir otras viviendas en el barrio. "Todos los sábados y domingos ayudaba a mis vecinos a levantar sus casas. A pala, no había máquinas", relató el carpintero jubilado.

Por eso dicen que el barrio Sapere nació a partir de la dramática situación que vivieron los inundados del Villa María y nadie se esperaba.

La primera casa tubular la hicieron arriba de un molde que luego no pudieron sacar. Maniobraron bastante hasta que pudieron retirarlo, pero la estructura se vino abajo. Entonces, el proyecto original fue modificado, y quedó así como se ve en las fotos blanco y negro, con forma de "montura".

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La excéntrica idea fue de un arquitecto conocido como Aníbal Teodoro Muller. Iban a hacerse alrededor de 140 unidades habitacionales, pero la construcción de un horno de ladrillo comunitario, otra idea del profesional, demoró la iniciativa original y la gente se empezó a cansar. "Como no avanzábamos con las casas, lo primordial para la gente del Villa María, se fueron yendo. Al final, quedamos 20 familias que le pusimos el pecho al viento, a la arena y a la falta de agua", expresó.

Resulta que el gobierno nacional había donado algo de materiales como consecuencia del temporal, los cuales fueron utilizados para levantar las primeras casas "montura". Sin embargo, la dificultad de su diseño hizo que muy pronto se abandonara el proyecto por construcciones convencionales. Por eso Luis sólo recuerda cinco, algunas todavía resisten al paso del tiempo en las calles Picunches y Pitrol.

Era una casa chica, de aproximadamente 60 metros cuadrados, para una familia que siguió creciendo en número. Por eso una noche Luis dibujó un chalecito y le propuso a su papá ejecutarlo en el mismo terreno. "Ahí aprendí a pegar ladrillos. Estuve tres meses trabajando día y noche", dijo.

El chalecito sirvió para que vivieran allí sus padres y sus cuatro hermanas, mientras que en la casa "montura" se quedó él con sus dos hermanos varones. Y vivieron varios años, hasta que Luis conoció a Zulema Mora, con quien tuvo tres hijos y ocho nietos, y hace 54 años que están casados.

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Juntos y con el cura Sebastián hicieron muchas actividades para el barrio, y en esa casa donde vivió su etapa pos inundación, su familia vivió largos años, tanto que su padre de Luis permaneció en esa casa hasta que murió.

Después tuvo la suerte de vivir en una casa de la Provincia en el barrio Bouquet Roldán, años después en un departamento y así, hasta llegar a la vivienda donde reside en la actualidad junto a su esposa. Ya tiene 80 años y ha sido testigo vivo de cómo fue cambiando Neuquén su fisonomía. Es un hombre con varias facetas, pero la de carpintero lo acompañó toda su vida. "Nací prácticamente al lado de la viruta, mi padre también lo era", expresó.

Fue uno de los fundadores del colegio San José Obrero con el padre Juan Gregui y luego mudó su oficio a la Provincia, donde trabajó 25 años en la construcción de obras que por entonces ejecutaba el Estado, no licitaba. Así es que Luis también está presente con su trabajo en gimnasios, escuelas y hospitales. Carpintero y boxeador con título nacional. Pero ese pedacito de historia merece otro capítulo.

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Lo que fue la inundación de 1958

Distintas memorias neuquinas recuerda la inundación de 1958, cuando el desborde del río Limay provocó la reubicación de muchas familias afectadas por la crecida. Entonces gobernaba Víctor Aníbal García como intendente de la ciudad, y tenía un gran desafío por delante, más allá de las calles sin pavimentar, el servicio de transporte y la falta de espacios recreativos seguros.

En toda la región llovió muchísimo y el Limay tuvo uno de sus desbordes históricos. Tanta fue la cantidad de agua que prácticamente llegó a las vías del ferrocarril destruyendo todo lo que estaba en pie. La zona del Bajo de la ciudad quedó prácticamente inundada; muchos vecinos tuvieron que abandonar lo poco que tenían y el panorama era desolador.

La sede municipal, donde también sesionaba el Concejo Deliberante, suspendió todas sus actividades, para transformar el lugar en depósito de víveres y asistencia a los inundados. Nada alcanzaba para la asistencia de centenares de familias que se habían quedado sin nada.

García sabía que la única salida era establecer un nuevo sector urbanizado que estuviera a salvo de futuras crecidas. Así fue que decidió aprobar una partida de recursos para comprar terrenos. El lugar elegido fue la zona noreste de la ciudad, en un predio de 33 hectáreas que pertenecían al Automóvil Club Argentino (ACA), muy cerca de la zona donde estaba el puente carretero.

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García se reunió con el entonces presidente de la institución Aníbal Sapere para que accediera a entregar ese enorme predio donde funcionaba una pista de carreras para automóviles. Sapere aceptó e inmediatamente comenzó a diagramarse el nuevo barrio.

Ya comprado el lote, el arquitecto Aníbal Teodoro Muller realizó la experiencia de construcción de casas tipo tubulares que luego las llamarían “montura”, para dar solución a la situación de riesgo en las inundaciones, aunque sólo se construyeron seis debido a que muchos vecinos del Bajo, especialmente del barrio Villa María -el más afectado- se resistían a trasladarse a un lugar tan árido como el elegido.

Sin embargo, contra todas las adversidades, el asentamiento fue creciendo con el correr de los tiempos hasta convertirse en un populoso barrio que componen centenares de familias que llegaron de distintos lugares de la capital neuquina.

El desborde del río Ctalamochita provocó inundaciones en Villa María. Noticias Argentinas

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