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Rosana Artigas, su lucha por un mejor presente y las contradicciones de las instituciones

La historia de una mujer víctima de violencia de género que denunció dos veces a su agresor, pero que nadie la acompañó en su derrotero. Hoy todos marchan por ella.

Rosana Mabel Artigas, vecina de Plottier y empleada del municipio local, el jueves a la mañana se retiró de su domicilio para cumplir, entre otras cosas, con una nueva jornada laboral. Así lo hizo, cuando se despidió de su hijo y encaró la calle. Fue el último momento que los familiares tienen registrado de Rosana y uno de los suyos. Desde las 9 de la mañana de ese día, todas son especulaciones con respecto a lo que sucedió y estaría sucediendo con ella.

Los minutos pasan y las sensaciones más desgraciadas aparecen sobre familiares, amigos y el personal policial a cargo de la búsqueda. Mientras tanto, los funcionarios judiciales, a cargo de la investigación, tratan de reconstruir las horas previas y posteriores a la desaparición de Rosana.

rosana artigas.jpg

Los primeros gritos de Rosana

El 7 de diciembre del año pasado, Rosana Artigas presentó una denuncia por violencia de género contra su ex pareja, también empleado de la municipalidad. La presentación la hizo ante el Juzgado de Paz local y fue derivada a la Comisaría 7 de Plottier.

Una semana después, Rosana regresó al Juzgado de Paz para ampliar la denuncia en contra de su ex. Según consta en el expediente de aquella época, Rosana fue contenida y protegida con medidas que la justicia determinó por 60 días.

No se sabe aún, o nadie lo ha explicado, por qué estando Rosana con denuncias en las que justificó haber sufrido violencia de género, no se le extendieron, en el tiempo, las órdenes de protección impartidas inicialmente.

Tampoco se explicó por qué el municipio plotteriense mantuvo entre su personal a una persona denunciada por haber ejercido violencia contra la mujer.

Mucho más difuso es el rol de las autoridades de las distintas instituciones locales comprometidas con el acompañamiento y contención de las personas víctimas de violencia de género o familiar. Si había una medida de restricción perimetral contra la ex pareja y el hombre la desconocía permanentemente acosando a Rosana, ¿por qué los referentes institucionales comprometidos en la materia no actuaron cada vez que la mujer dio señales de “inseguridad personal”?.

la familia de rosana en la comisaría 7 de plottier

Las debilidades del sistema

Queda más que claro lo que está instalado en el ideario callejero. “Las políticas de género en su inicio fueron un gran logro, pero a la hora del cumplimiento efectivo siguen fracasando”, se sinceró una reconocida abogada que entiende en temas de familia.

“Hay un desconocimiento alarmante de las formas y protocolos a seguir. La justicia neuquina tiene un gabinete permanente de asistencia y capacitación para atender los requerimientos de los municipios y también de las organizaciones de la comunidad. Son muy pocos los que aprovechan esa herramienta y los que lo hicieron está visto que solo fue por marketing político”, nos comenta nuestra amiga letrada.

De la misma manera cae el peso de las dudas sobre la aparente “lentitud” del personal policial a la hora de tomar en serio la desaparición de Rosana y el tiempo de inicio de la búsqueda. Esto último dicho y denunciado por familiares de Rosana que se sintieron “indefensos y desprotegidos” cada vez que buscaban información en “la 7” con respecto a lo que se estaba haciendo para encontrarla.

Las denuncias y la importancia del tiempo

Sobre este último detalle, la abogada consultada nos indica que “el tiempo transcurrido desde recepcionada la denuncia de desaparición al inicio de la búsqueda es fundamental, y debe ser tomado con la misma prioridad por todos los intervinientes. Cualquier investigación de mujer ausente, si se hace con perspectiva de género y paradigma de protección de derechos, debe partir de suponer que esa desaparición puede tener causa violenta y activarse todo lo necesario, hasta que se pueda descartar una causa violenta”, analizó.

Antes, las investigaciones se iniciaban al revés, pensando que la persona que hacía abandono de hogar o se ausentaba, era por motivos amorosos o diferencias personales irreconciliables. Estamos en otra época y los funcionarios públicos deben dejar de aplicar los viejos libretos. Hay que dejar de subestimar a la víctima para ponerse, de manera inmediata, al servicio de lo que está demandando.

La desesperación y errores que complican la investigación

Para colmo de males en medio de la búsqueda policial y de la investigación judicial, se dejaron trascender datos claves y “extremadamente reservados” para el éxito de las pesquisas.

El malestar en las altas esferas de la justicia hacia el poder político local, el viernes a la noche, era por demás notorio.

Un abogado con experiencia de años en el foro penal graficó la situación de la siguiente manera: “Lo que sucedió en Plottier es lo más parecido a lo que ocurre en las películas policiales, en donde entre los buenos hay uno infiltrado que le buchonea data a los malos”.

“Es increíble que la policía, en primer orden, filtre información de valor clave para la búsqueda de la persona desaparecida y el éxito de la investigación judicial; y es por demás grave que la persona portadora de esa información la haga pública sin medir consecuencias”, agregó.

Rastrillajes en zona peaje de centenario por la busqueda de Rosana (2).JPG

Funcionarios que no funcionan

El caso de Rosana pone en evidencia la precariedad y el desconocimiento que se tiene sobre la aplicación, en rigor, de las políticas de violencia de género y cómo acudir y contener a las personas que han manifestado y probado haber sido víctimas.

Las leyes y normas al respecto son claras. La forma de encarar estos procesos de protección y contención es con el conjunto de todas las dependencias del estado y organizaciones intermedias.

En Plottier, Rosana acudió y pidió ayuda en diciembre del 2022. La persona denunciada, su ex pareja, es empleado municipal, igual que ella.

Ella obtuvo medidas de protección a través de la justicia por el término de 60 días. Nadie sabe explicar por qué no se extendió ese beneficio en favor de Rosana. Tampoco queda claro el motivo por el cual, teniendo denuncias en su contra por ejercer violencia física hacia su ex pareja, el denunciado aún sigue siendo parte de la planta de empleados municipales.

Los vicios de la vieja política y el destino cantado

Una serie de desaciertos que muestran a las claras lo lejos que estamos de ser defensores y ejecutores de las políticas de género.

La realidad nos demanda compromiso verdadero y menos actuación para los reels y las historias de las redes sociales.

La dirigencia política, y en gran medida los gobernantes, deben involucrarse y estudiar los nuevos dilemas que nos está planteando nuestra sociedad. Hace falta un salto de calidad, caso contrario, en la próxima cita electoral la ciudadanía misma se encargará de seguir tirando “desechos” por la borda.

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