{# #} {# #}
A pesar de sus más de diez años de trayectoria en la región, hay un concurso de la Universidad Nacional del Comahue (UNCo) que sigue causando sorpresa. Y esos gestos incrédulos son los que reciben Estefanía Graf y Rocío Carlone, dos estudiantes de ingeniería de esa casa de estudios, cuando cuentan que fueron premiadas por hacer el mejor puente entre todos los participantes, con espaguetis secos como su principal material.
"La mayoría de las personas se sorprenden cuando les contás con qué está hecho el puente y, sobre todo, de la carga que pueden soportar", explicó Estefanía en una entrevista con LMNeuquén. Y no son pesos livianos: según la UNCo, el récord se los quedaron dos participantes de la edición de 2017, cuando se comprobó que su puente resistía un total de 137 kilos. El de Rocío y Estefanía, se acercó a pocos gramos del objetivo: había diseñado una estructura con una resistencia de 72 kilos, y alcanzaron los 71,196 kilos.
Además de los premios que recibieron, que incluyeron una notebook para cada una y una mención especial por el peso que soportaba su estructura, Rocío y Estefanía vieron en este reconocimiento una plataforma para impulsar su vocación por la ingeniería y también esa química especial que sintieron desde el primer día de facultad, cuando se conocieron en una cursada. "Nos conocimos en primer año de la carrera e hicimos casi todas las materias juntas", dijo y agregó que al recibir la noticia del premio, estaban muy contentas, y más por haberlo hecho juntas.
Para participar de esta competencia hay que conformar parejas. "Una persona sí o sí tiene que ser de Ingeniería Civil y haber cursado la materia Estabilidad de las Estructuras III que se da en el 4to año de la carrera, y la otra persona puede ser de otra Ingeniería", dijo la joven y agregó: "Yo me anoté con Rocío que también es de ingeniería civil". La comunicación que parecen haber ya pulido con tantas materias cursadas dio sus resultados, porque su trabajo en equipo logró darles el primer lugar.
A Estefanía siempre le interesó la posibilidad de solucionar problemas específicos con salidas creativas. "Siempre me llamaron la atención las construcciones y las grandes estructuras, por eso elegí la carrera de Ingeniería Civil. Es una carrera muy amplia que incluye distintas ramas, que también vas descubriendo durante la carrera. Cada proyecto es algo nuevo, es la búsqueda de la solución a un problema o a una necesidad, es trabajo en equipo, y creo que eso es lo más interesante. Se requiere una mirada integral del mismo teniendo en cuenta su finalidad, sus condiciones de resistencia, estéticas y los recursos que dispongamos para llevar a cabo el objetivo", relató.
Así, las dos empezaron a transitar una carrera en donde los espaguetis siempre fueron más que pasta. "A partir de experiencias en otras universidades del mundo donde se realiza este concurso, se tomó la iniciativa de realizarlo también en nuestra universidad. La elección del spaghetti tiene que ver con la utilización de un material que no se usa normalmente en la construcción, un material de uso cotidiano en otro ámbito, y así de esta forma se estimula la creatividad de los alumnos y se presenta un desafío diferente a resolver. Fue un proceso de aprendizaje para nosotras porque también nos generaba incertidumbre el uso de este material", relató la estudiante.
Así, este año, y ya con los requisitos cumplidos, las dos se decidieron a participar. "Para elegir el diseño se tuvo en cuenta el reglamento del concurso, el cual determinaba los materiales a utilizar, las dimensiones que debía tener la estructura y el límite de peso del puente que no debía superar los 750 gr para no ser penalizados por el jurado el día de la calificación. Además, se modeló la estructura con base en el estado de cargas al que iba a ser sometida el día del concurso, que consistía en una carga puntual en el centro de la luz libre del puente. Para modelar y analizar la resistencia de la estructura se utilizó un software de cálculo estructural, y en base a los resultados obtenidos se diseñaron las barras de espagueti que soportarían dicha carga. De este análisis obtuvimos la carga máxima de diseño, que corresponde al colapso de la estructura", contó.
"Después de diseñar el puente materializamos la estructura, la cual puede tener diferencias con la modelación por las técnicas constructivas, por la falta de experiencia en la manipulación de estos elementos, o por algún desperfecto en los materiales. Para tener en cuenta estas diferencias, que influyen en el comportamiento de la estructura al momento de soportar la carga, se aplica un coeficiente de seguridad que reduce la carga máxima de diseño, con el cual obtenemos la carga estimada de rotura. Esta carga es a la cual debemos acercarnos el día de la prueba de carga en el concurso", indicó.
El concurso se convierte en un espacio de encuentro para los estudiantes, que ponen a prueba sus conocimientos, pero también asumen nuevos desafíos a la hora de diseñar los puentes sólo utilizando 750 gramos de espaguetis y masilla epoxy, Una recorrida por la exposición, cuando las parejas esperan el veredicto del jurado, permite ver también los diferentes diseños y estructuras, que amplían el abanico creativo de los alumnos.
Según informaron desde la Facultad de Ingeniería, para la evaluación se tienen en cuenta diferentes aspectos, que incluyen no sólo el peso que puede resistir la estructura sino la correspondencia entre el peso estimado al hacer el diseño y el peso real que soportan. Así, Rocío y Estefanía se destacaron por diferenciarse en apenas unos gramos entre su estimación y el peso real.
El jurado del concurso se compuso por el Presidente del colegio de ingenieros del Neuquén, Luis Di Yacovo, el ingeniero Guillermo Monzani, del Concejo Deliberante de Neuquén, el ingeniero Mauro Reyes, de 360 Construcciones, la ingeniera Cynthia Waiman, del EPEN, y el ingeniero Matías Gambaruto, de OPS.
"Esta es una de las actividades que más llama la atención año a año en la Universidad y que combina la creatividad, la capacidad de cálculo y la destreza de los estudiantes en el armado de las estructuras", señalaron desde la Facultad sobre esta iniciativa, que sigue generando sorpresas incluso después de haberse convertido en un clásico de la Facultad de Ingeniería.