{# #} {# #}

ver más

Tato, el dólar y los monólogos de la "Argentina yanqui"

El capocómico nunca le erró al describir la compulsión de este país sobre la fiebre por la moneda norteamericana y la cultura de financiera low cost.

Tato Bores, genial capocómico argentino, que hizo reír y llorar con sus monólogos televisivos desde los ’60, tenía razón. En buena medida, una franja opaca de la Argentina piensa y vive como si viviera en Estados Unidos.

Tiene aspiraciones tan distorsionadas, que terminó convirtiendo la cultura de un país, en un sistema económico, único en el mundo. La gente, desde los más ricos a los pobres, están atravesados por la cultura de la moneda norteamericana, el dólar o el billete verde.

Algunos para hacer corridas y otros para juntar los pocos pesos de un salario para cambiarlos e invertir en la “moneda que nunca se devalúa”. Un tema de discordia y grietas de sobremesa y asados que termina en conclusiones mediocres y críticas hacia el peronismo o la oligarquía. Todo triste y cansador, donde todos somos ministros de Economía por unas horas, con opiniones y hasta monólogos educativos interminables.

“Yo les voy a explicar, resulta que el dólar es la moneda norteamericana. Y el día que tengamos todos los dólares del mundo iremos a Estados Unidos con la guita de ellos, y ¡nos van a tener que entregar el país! No me explico cómo los yanquis, que son tan vivos, no se dan cuenta del peligro que están corriendo con nosotros”, dijo Tato en 1962, en la pantalla blanco y negro.

Dolar (1).jpg

La Argentina del dólar es recurrente cada vez que hay inflación. Y Tato Bores lo reflejó bien en la ironía de sus monólogos.

Y acotó: “Yo pienso que todos de golpe nos hemos vuelto financistas por una razón muy especial. Antes, cuando un tipo tenía unos ahorritos ponía un tallercito, abría una fabriquita, compraba un campito para criar gallinas o plantar tomates, esas cosas que hace la gente en los países pobres”.

El discurso es tan real como lamentable en estos tiempos donde faltan seis meses para la elección presidencial y ya se vive un clima de transición, donde los cambios vienen con una devaluación “salvaje”, al menos a la medida de los últimos tiempos.

Te puede interesar