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Antonela Cárdenas vivía en el paraje La Salada y, atravesando un difícil cuadro sanitario en el hospital Castro Rendón, encontró una repentina muerte. Padecía Síndrome de Down. Su familia reclama justicia.
A veces en las historias no hay finales felices por una sumatoria de factores que hacen que así sea. Y, en el caso de la pequeña Antonela Cárdenas, no hubo final feliz en su derivación y posterior internación en el Hospital Castro Rendón de la ciudad de Neuquén. Allí la sorprendió la muerte, lo que llenó de dolor y tristeza a su familia y a todo el norte neuquino, que se habían unido en cadena de oración por su salud y por su vida.
Su fallecimiento ocurrió el pasado viernes y, este martes, a cuatro días del lamentable suceso, la familia emitió un comunicado público por las redes sociales de agradecimiento por todas las ayudas y colaboraciones que recibieron desde el primer momento por personas e instituciones de Chos Malal y de Neuquén capital.
Por otra parte, Magalí, una de sus hermanas mayores, en contacto con LMNeuquén denunció públicamente la atención médica tardía que recibió Antonela tanto en el puesto sanitario del paraje La Salada como en el hospital de referencia de Chos Malal después.
“Nosotros lo que queremos como familia es no dejar que esto siga sucediendo sino que tiene que haber una respuesta de parte de Salud como así también en Chos Malal ya que los médicos nunca la pudieron atender a tiempo. Siempre nos decían que ella estaba bien hasta que se terminó con su vida”, sostuvo Magalí. “Con mi mamá Mariela Campos hicieron lo que quisieron porque ella es una campesina. Hacen las macanas que quieren pero no es así: tiene que hacerse público esto que está pasando para que un día pueda haber justicia por Anto”, reclamó.
Aunque su dolor con el trascurrir de los días ha menguado, Magalí no olvida y, en este sentido, dijo: “No tenemos un enfermero profesional, alguien que se le dé por la salud del paraje y que cualquier cosa que los niños tengan se tomen las medidas correspondientes. Yo no puedo ir a diagnosticar enfermedades porque creo que se tienen que hacer laboratorios primero. Esas cosas hoy nos duelen mucho como familia, tener que pasar esto que se podría haber evitado”.
Las palabras de la compungida hermana se entienden, de alguna manera, al saber el trasfondo de la historia del triste final de la pequeña Antonela. Al respecto, Magalí señaló que “en la escuela 66 de La Salada todos los niños se contagiaron supuestamente con el virus Manos-Pies-Boca y ni siquiera a uno le hicieron un laboratorio para saber qué es lo que realmente tenían hasta que Anto terminó perdiendo su vida”.
Más adelante, entre el dolor y las ganas de que no se vuelva a repetir un caso como este, la familiar expresó: “hoy por hoy yo estoy con mucha bronca e impotencia porque a nosotros nadie nos va a sacar el dolor que sentimos, pero yo creo que en el paraje necesitamos un enfermero profesional que enseguida se le dé por hacer un laboratorio a un niño o a la persona que sea porque no puede ser que le diagnostiquen cualquier cosa”.
En alusión al tema, contó que a pedido de la escuela el martes 24 fue a retirar a Antonela porque tenía fiebre. “La fui a buscar y la crucé al centro de salud que está cerca de la escuela y donde el agente sanitario me dijo que Anto estaba en plena etapa viral porque supuestamente era el virus Manos-Pies-Boca y me dio unos jarabes y que se fuera a hacer reposo a la casa, cualquier cosa que la llevara a la guardia a Chos Malal”.
Según los relatos de Magalí, su pequeña hermana estuvo seis días entre idas y vueltas al hospital de Chos Malal y en todas las oportunidades les dijeron que la niña estaba cursando el virus Manos-Pies-Boca y que en unos días mejoraría su condición. Esto no fue así hasta que el domingo 29 de septiembre la mamá y el hermano fueron directamente a pedir que la internaran porque Antonela estaba muy decaída y ya no caminaba y no tenía ganas de hacer nada.
“Ese domingo la dejaron internada porque presentaba un alto cuadro de deshidratación y le colocaron suero y una medicación equivocada y eso la alteró más por lo que a las tres de la de la madrugada del lunes tuvieron que salir con ella de urgencia a Neuquén porque estuvo a punto de sufrir un paro cardiorespiratorio. Para esto, los médicos de Chos Malal hicieron muchas cosas mal”, declaró Magalí.
“En el hospital de Neuquén le hicieron los estudios correspondientes y nos dijeron que tenía una neumonía que ya le había tomado sus pulmones y la pasaron inmediatamente a terapia intensiva”, recordó.
Ante el avanzado estado de su cuadro primario, la pequeña fue empeorando su estado de salud hasta que el viernes 4 de octubre su cuerpo le dijo basta. Las cuecas neuquinas se quedaron sin una de sus intérpretes. Y una familia quedó con un gran dolor y un inmenso deseo de justicia y de que su muerte no haya sido en vano.