La plaza conocida por todos como "la placita de arriba" y hoy reconocida como "la plaza de los juegos", vivió una jornada histórica con la inauguración de su nuevo Mangrullo Multi-Juego Integrador.
Hay plazas que son mucho más que plazas. Son patios grandes de un pueblo. La Racedo, la placita de arriba, es una de ellas. Allí donde hoy brilla un castillo de colores con toboganes y luces en el piso, hace décadas había tamariscos, senderos de tierra y la risa de las infancias que se hamacaban en fierros oxidados.
Esa nostalgia se cruzó ayer con el espíritu innovador. Con la inauguración del nuevo complejo de juegos integradores, Mariano Moreno saldó una deuda con su propia historia y le abrió la puerta a las nuevas generaciones. Lo que antes fue baldío para los parques de diversiones que llegaban al pueblo, hoy es infraestructura de primer nivel para que los pibes crezcan felices y seguros.
La Plaza Teniente General Racedo lleva su nombre oficial desde 1995, al finalizar el mandato de la intendenta Etelvina Fernández. Pero su raíz es más profunda. Diez años antes, en tiempos de la Delegación Municipal, se habían instalado allí los primeros juegos infantiles. Hasta entonces, el predio estaba rodeado de cercos de tamariscos y era el lugar elegido por cada parque que visitaba el pueblo.
Segunda en importancia por su ubicación, en los últimos años cobró una relevancia vital. Se la conoce ya como "la plaza de los juegos". Tiene canchas de tejo y una batería de bancos y mesas que en las tardes soleadas se llenan de mates entre familias y amigos.
Ahora dio un salto. Se instaló un Mangrullo Multi-Juego Integrador con forma de castillo, de plástico rotomoldeado, con tres torres, toboganes rectos y tubo, paneles lúdicos y piso de caucho antigolpes. Un diseño del Arquitecto Municipal Pablo Ayala, que además incorporó un nuevo estilo urbano: luces embutidas en el piso de las veredas y luminarias LED en todo el predio.
Del corte de cintas participaron el intendente Javier Huillipan, miembros de su gabinete, concejales y el propio Ayala.
En su discurso, Huillipan reivindicó el valor de lo común. "Estamos poniendo en valor un espacio que es parte de la historia de nuestro pueblo. Esta placita de arriba vio crecer a generaciones de morenenses. Hoy la dotamos de infraestructura de primer nivel para que siga siendo un punto de encuentro vital", dijo.
Y fue más allá: "Reivindicamos la importancia de los espacios públicos. No son solo plazas, son los lugares donde nos encontramos, donde la comunidad se abraza. Sin espacios públicos no hay pueblo".
Al hablar de las infancias, el intendente pidió un compromiso colectivo: "Una infancia feliz posibilita que los niños y niñas se críen en un ambiente sano y con valores, con el acompañamiento de las familias. Si son felices acá, jugando seguros, van a querer y cuidar a su pueblo. Apostar a la infancia es apostar al futuro de Mariano Moreno".
Antes de cerrar, dejó un pedido y una promesa. "Que todos se sientan protagonistas de este logro, pero también responsables de su cuidado y resguardo. Esto es del pueblo y para el pueblo. Y vamos a seguir generando este tipo de espacios a lo largo y a lo ancho de Mariano Moreno, para que cada barrio tenga su plaza linda, iluminada y segura".
Así, entre la memoria de los que jugaron bajo los tamariscos y la risa de los que hoy estrenan castillo, la Plaza Racedo vuelve a ser lo que siempre fue: el punto de encuentro de todos en este pueblo del centro neuquino.