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Un runner descubrió una inesperada "zona negra" de cuatreros en la barda

Cabezas de ganado, esqueletos y animales baleados a pocos metros de la Ruta 17 generan terror entre los deportistas y crianceros que viven con miedo.

Un profesor de educación física de Cutral Co encontró un escenario desolador en la meseta neuquina: decenas de animales baleados, descabezados y reducidos a huesos, dispersos por el accionar de cuatreros, a metros de la ruta 17, en el tramo que une Cutral Co con Picún Leufú.

El hallazgo reavivó la alarma vecinal por el avance del cuatrerismo en la zona, donde es peligrosa. De noche está fuera de control y aparecen cabezas de ganado tiradas en la barda, sin que se pueda hacer mucho al respecto. Es la zona negra de los cuatreros de la comarca petrolera. Es lo que pasa en algunas zonas de la meseta, cuando desaparecen los controles y estas bandas hacen de las suyas.

Se trata de Alejandro Jardon, vecino del barrio Pueblo Nuevo, quien todas las mañanas, desde hace más de 14 años, recorre esa zona de campo junto a su grupo de running, VO2 Max. Fue él quien subió un video contando la situación.

Además de los cuatreros, es impresionante la basura en la barda a metros de la Ruta 17.

Jardon vive en Cutral Co desde hace 30 años y conoce el terreno como pocos. Sabe que es una zona seca, que no genera demasiado barro cuando llueve, y que allí se encuentra el viejo molino de viento, un proyecto que impulsó en su momento la cooperativa Copelco y que hoy está fuera de funcionamiento.

Cuatreros en la Ruta 17: animales muertos por todos lados

A cuatro kilómetros de esa zona pasa además una línea de alta tensión que llega hasta el área urbana. El punto donde encontró los animales muertos está a apenas 150 metros de la ruta. Por ese lugar pasan todos los días corredores que hacen senderos y donde cada vez más los circuitos están deteriorados por la cantidad de basura y los animales muertos.

"Siempre se ven algunos animales, pero ahora es impresionante: en un radio de 200 metros había al menos seis o siete animales y huesos", relató el profesor a LM Neuquén.

Y agregó que la situación lo preocupa más allá de lo ambiental. "El cuatrerismo en la zona se ha puesto realmente intenso. Cada vez que vas, encontrás uno nuevo. Cantidad de huesos, con lo que eso implica, con moscas", dijo.

Vecinos y crianceros, en alerta

Según el testimonio de Jardon, el hecho es preocupante porque todos los días aparecen huesos nuevos, producto de la actividad de cuatreros que operan durante la noche.

Los crianceros de la zona —quienes crían animales en la meseta— vienen denunciando el robo sistemático de su ganado y ya reclaman la presencia de patrullas de seguridad en el área. Pero el área es extensa y los cuatreros se las ingenian para evadir los controles, además de andar armados.

Al desangre económico que representa el robo de hacienda se suma, según el relato, la proliferación de basura arrojada en la zona, lo que agrava el impacto ambiental sobre un paisaje ya castigado por la sequía.

Hasta el momento no trascendieron denuncias ante la Justicia ni intervención de las fuerzas de seguridad, aunque los vecinos insisten en la necesidad de mayor control sobre la ruta 17 y sus alrededores.

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