Una emisión de calor y vapor encendió las alertas. La Provincia montó un operativo preventivo, mientras un geólogo explicó que se trataría de un fenómeno natural.
Una columna de vapor, un punto caliente en medio del paisaje y pozos petroleros visibles en las cercanías. Las imágenes registradas en la zona del volcán Auca Mahuida despertaron inquietud y rápidamente abrieron una pregunta: ¿El volcán está volviendo a activarse?
La respuesta de los especialistas, por ahora, lleva tranquilidad. El fenómeno detectado es de escasas proporciones, no mostró cambios desde el domingo y, según el geólogo y geofísico Mario Sigismondi, no representa un peligro para Rincón de los Sauces ni para otras localidades cercanas.
“Lo más importante es no alarmar a la población”, aseguró el especialista en R7, quien estimó que el riesgo de una erupción es “muy bajo” y prácticamente nulo desde el punto de vista de la vida cotidiana y la infraestructura.
La Provincia, de todos modos, dispuso un operativo de control, cercó el lugar y comenzó a efectuar estudios para conocer con precisión el origen de la emisión.
La actividad fue localizada en un único sector dentro del área del Auca Mahuida, a más de 40 kilómetros de Rincón de los Sauces. Allí se detectó una irradiación de calor sobre una superficie de aproximadamente dos metros de ancho por cuatro metros de largo. Desde el domingo no se observaron variaciones, aunque el punto permanecerá bajo vigilancia permanente.
Como medida preventiva, se estableció un perímetro de seguridad de dos kilómetros y se instaló un retén para evitar el ingreso de particulares. El operativo es coordinado por Protección Civil de la Provincia y Defensa Civil de Rincón de los Sauces.
Además, el Servicio Geológico Minero Argentino realizará un monitoreo de la actividad sísmica y se convocará a especialistas para analizar antecedentes y posibles causas. La ubicación exacta no será informada para evitar la llegada de curiosos y preservar el sitio mientras avanzan los estudios.
Auca Mahuida es un macizo volcánico ubicado en la zona petrolera de Neuquén y forma parte de un enorme sistema geológico que se extiende por miles de kilómetros cuadrados.
Sigismondi explicó que, desde el punto de vista geológico, el lugar presenta una anomalía en el flujo de calor interno de la Tierra. Según detalló, en esa zona la temperatura del subsuelo aumenta más rápidamente que en otros sectores de la Cuenca Neuquina.
Ese mayor calor tendría su origen en antiguos movimientos de magma desde las profundidades del planeta, que debilitaron parcialmente la corteza terrestre y generaron una especie de domo térmico. Esto no significa necesariamente que el magma esté ascendiendo ahora ni que el volcán se encuentre a punto de entrar en erupción.
La explicación más probable es que el calor interno esté calentando aguas subterráneas profundas. Cuando esa agua alcanza una temperatura elevada, comienza a subir por fallas o fracturas naturales del terreno. Al llegar cerca de la superficie, puede aparecer en forma de vapor o generar pequeños puntos calientes. “Es una manifestación hidrotermal de origen estrictamente natural y geológico”, explicó Sigismondi.
El especialista comparó el proceso con una olla con agua hirviendo. El calor genera movimientos internos y el agua busca salir por los sectores más débiles. En este caso, esas vías de escape serían fallas tectónicas naturales presentes en la zona.
La presencia de instalaciones petroleras cerca del punto donde se filmaron los vapores generó dudas. Sin embargo, Sigismondi descartó que exista una relación directa entre el fenómeno y la actividad hidrocarburífera.
“Desde el punto estrictamente geológico, no hay una relación de causa y efecto entre la manifestación hidrotermal y el fracking”, afirmó.
La estimulación hidráulica consiste en inyectar agua a presión para fracturar rocas y liberar petróleo o gas. Ese procedimiento, explicó, no produce calor ni genera emisiones térmicas.
La Provincia también aclaró que en las inmediaciones del sitio no se desarrolla actividad hidrocarburífera no convencional. Aunque ambos fenómenos pueden encontrarse dentro de una misma región, uno tiene origen natural y profundo, mientras que el otro es consecuencia de una actividad humana localizada.
Una de las principales diferencias entre Auca Mahuida y los volcanes de la Cordillera es el tipo de actividad que tuvo a lo largo de su historia.
Mientras algunos volcanes cordilleranos pueden generar explosiones, columnas de ceniza y grandes desplazamientos de material, Auca Mahuida produjo principalmente coladas de lava lentas.
“Es un tipo de fusión de lava lenta, no explosiva”, resumió Sigismondi.
Por esa razón, incluso en un escenario hipotético de reactivación, no se espera un comportamiento similar al del complejo Puyehue-Cordón Caulle, cuya erupción en 2011 cubrió de cenizas amplias zonas de la Patagonia.
El especialista indicó que no habría condiciones para que una eventual emisión alcanzara las ciudades cercanas ni produjera nubes de ceniza de alcance regional.
Sigismondi explicó que, para hablar de riesgo, no alcanza con analizar solamente el volcán. También hay que tener en cuenta cuántas personas viven cerca, qué infraestructura podría verse afectada y qué tan preparada está la zona.
El riesgo surge de combinar tres factores: peligrosidad, exposición y vulnerabilidad.
En Auca Mahuida, la peligrosidad es baja, las poblaciones están alejadas y la infraestructura cercana no se encuentra ante una amenaza inmediata. Rincón de los Sauces se ubica a más de 40 kilómetros, mientras que Neuquén capital se encuentra a una distancia mucho mayor.
“No puedo decir que el riesgo sea absolutamente nulo porque en geología no existen certezas totales, pero es muy bajo”, sostuvo el geólogo.
También aclaró que un volcán puede considerarse activo aunque no haya tenido erupciones durante miles de años. La geología trabaja con escalas de tiempo muy diferentes a las humanas.
Un sistema que tuvo actividad en los últimos 10.000 u 11.000 años puede ser considerado activo, aunque para una persona parezca completamente dormido. Eso no significa que esté por entrar en erupción.
La Provincia realizará una telemetría constante para medir la temperatura y detectar cualquier modificación. También se vigilará la actividad sísmica del sector, una herramienta clave para advertir movimientos en profundidad.
Hasta el momento no se registraron cambios ni señales que permitan pensar en una evolución peligrosa. Las autoridades aseguraron que tampoco existe riesgo de afectación para las poblaciones cercanas ni para los yacimientos.
El operativo, explicaron, responde a un criterio preventivo y permitirá contar con información científica más precisa sobre un fenómeno poco frecuente y llamativo.
El volcán se encuentra dentro del Área Natural Protegida Auca Mahuida, una de las reservas más importantes de Neuquén.
El área protege 77.020 hectáreas distribuidas entre los departamentos Añelo y Pehuenches. Su territorio se extiende desde los 500 hasta los 2.258 metros sobre el nivel del mar.
Allí se combinan ambientes del Monte y la Estepa Patagónica, dos paisajes que albergan una gran diversidad de flora y fauna. Además de su riqueza natural, el lugar tiene un enorme valor geológico por su pasado volcánico y por los procesos térmicos que todavía ocurren bajo la superficie.
Por ahora, el punto permanecerá cerrado y bajo estudio. Las primeras evaluaciones, sin embargo, permiten llevar tranquilidad: hay vapor, hay calor y hay controles, pero no señales de una erupción inminente.