Nicaragua. El presidente Daniel Ortega mostró su rostro más brutal en Nicaragua, tras ordenar el ataque a una manifestación encabezada por las madres de las víctimas de la represión de abril.
Testigos informaron que seguidores del Frente Sandinista, grupos parapoliciales y oficiales dispararon contra los manifestantes, que marchaban desarmados por la céntrica Carretera a Masaya de Managua. También hubo hechos de violencia en otras ciudades. La represión dejó 15 muertos, entre ellos un adolescente de 15 años, y 79 heridos, según el recuento del Centro de Derechos Humanos.
La Conferencia Episcopal de Nicaragua condenó los “hechos violentos perpetrados por grupos armados a fines al Gobierno” y aseguró que no se puede reanudar el Diálogo Nacional -del que la Iglesia es mediadora- “mientras al pueblo se le siga negando el derecho a manifestarse libremente y continúe siendo reprimido y asesinado”.