Las mamás de la escuela contaron a este diario que en septiembre pasado instalaron la cocina, pero que en enero se dieron cuenta de que estaba mal colocada. Además, hubo problemas con la conexión de gas y la ubicación de los calefactores en las aulas.
Por este desperfecto, se tuvo que reconstruir la instalación y desde Camuzzi Gas del Sur se vieron obligados a sacar los medidores y cortar el suministro de gas.
Dolor: Es lo que sienten los vecinos de Confluencia, un barrio con mucho estigma.
El colegio tampoco cuenta con auxiliares de servicio, ya que muchos de ellos están de licencia desde enero y la mayoría no tiene reemplazo. La Comisión de Interpretación de Autocomposición Paritaria (CIAP) es la entidad que designa a los porteros, y los padres esperan una urgente respuesta. El colegio necesita al menos cuatro auxiliares de servicio.
"¿Dónde están los derechos de los chicos? No sé si hay algo en contra de la escuela o del barrio. Le pedimos al gobernador que haga algo", contó preocupada Paola Yapura, una de las madres.
La directora Verónica Coñumilla acompañó la medida, pero aclaró que se siguieron las pautas para solucionar los problemas. "Hablan de Confluencia cuando hay una mala noticia, pero nadie se acuerda cuando los chicos tienen que estar en la escuela", concluyó.