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La provincia les hará el test de coronavirus a todos los que lleguen con un resfrío o cualquier enfermedad respiratoria a los hospitales. Se persigue la detección temprana de posibles brotes de contagio de COVID-19 en épocas de cuarentena flexibilizada y temperaturas en descenso.
Se supone que el encierro colectivo hará bajar el índice de personas con enfermedades respiratorias respecto de otros años. En los picos de las patologías de este tipo suelen colapsarse las guardias. Este año está todo por verse porque el contexto es extraordinario.
En el ciclo interminable de videocharlas que le impuso el aislamiento, el gobernador Omar Gutiérrez analizó con sus principales espadas en el territorio sanitario del gabinete las condiciones para la reapertura de la economía. Cualquier cambio en la intensidad de la circulación de las personas debiera afectar el tránsito del coronavirus. El COVID-19 se transmite entre humanos.
La respuesta sanitaria será para achicar los márgenes de error de la flexibilización. Con el control en el laboratorio de todos los afectados por alguna enfermedad respiratoria, se achican las posibilidades de sorprenderse con un brote.
La provincia implementó la estrategia de vigilancia de unidades centinela con el propósito de complementar al sistema de vigilancia tradicional y ampliar la sensibilidad en la detección temprana de potenciales casos de transmisión comunitaria, comunicó el Gobierno.
Esta línea de acción había adoptado el Gobierno en los casos de Las Lajas y Loncopué, las dos localidades del interior que preocuparon en una instancia de la pandemia por los contagios. Es decir, además del confinamiento estricto para la población, el Gobierno multiplicó la porción de la población sometida a test de coronavirus.
La vigilancia extrema funcionó en la planificación de las zonas rojas de la provincia, dos conglomerados con poca población. Ahora irá con la misma filosofía a los centros más poblados. La idea del Gobierno es disponer controles en todos los hospitales. Cada centro tomará las muestras y las remitirá al Laboratorio Central para que sean analizadas.
El equipo gubernamental de Salud explicó que el sistema de vigilancia centinela recopila información de buena calidad, de manera sistemática y rutinaria en un número limitado de áreas. El propósito principal de su uso es conocer e identificar tempranamente la circulación viral en personas ambulatorias de SARS-CoV-2 e influenza A y B.
Advirtió que para ello se utilizará una definición de caso acordado que busca personas con sintomatología respiratoria más leve, sin el requisito de nexo epidemiológico de riesgo, que son los antecedentes de viaje a provincias o áreas con circulación viral activa o de haber estado en contacto con casos confirmados.
El gobernador Gutiérrez coordinó todos los movimientos locales con el gabinete de Alberto Fernández. En los últimos días habló tanto con Eduardo de Pedro, ministro del Interior, como con Santiago Cafiero, jefe de Gabinete (ver aparte). Les dedicó tanto o más tiempo que a otros actores importantes de la cuarentena en la provincia. Los intendentes y los empresarios también se llevaron horas de la agenda del gobernador. Para los primeros, tuvo buenas noticias: la coparticipación de los ATN. Para los empresarios, por ahora, está la confección de los protocolos para volver a trabajar de forma segura. Los petroleros regresarían cuando se termine de definir el barril criollo. Y el turismo le apuntará a lo local en lo inmediato.
En una interminable seguidilla de reuniones online, el gobernador Omar Gutiérrez escucha y pregunta, hace acotaciones y se planta en los ejes centrales de su plan para la pandemia y, sobre todo, la pospandemia.
Con el gabinete nacional del presidente Alberto Fernández estuvo en contacto hasta último momento, por la vía de Eduardo de Pedro, ministro del Interior, y Santiago Cafiero, jefe de Gabinete. A la vez, el ministro de Producción, Matías Kulfas, ocupó la atención de Gutiérrez por estar al frente de la planificación y ejecución de la política para los hidrocarburos.
La situación local tiene un papel en el tablero nacional de la pandemia. Neuquén tiene para mostrar buenos resultados del plan sanitario. La cuarentena ha cumplido el cometido: bloquear la circulación del virus. La curva de contagios se acható de forma contundente. El gobierno provincial tiene para contraponer la situación de Río Negro en la nacionalización de las consecuencias de la pandemia. En cambio, no usará el caso vecino como propaganda, solo en los análisis puertas adentro.
Hasta el referente del PRO, Marcelo Bermúdez, debió enfatizar sobre los “buenos” resultados sanitarios obtenidos por la ejecución de la cuarentena después de cuestionar los perjuicios de la implementación para, entre otros, los vendedores locales de indumentaria y otros bienes que compiten con los hipermercados, puesto que estos pudieron abrir y aquellos no.
Por noveno día consecutivo sin casos en Neuquén y son 50 los recuperados