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Obligan a una víctima de violencia de género a volver a la ciudad del ex

La justificación legal radica en que la mujer tiene un hijo pequeño con su ex. Denuncia que la Justicia no tiene perspectiva de género.

Una mujer que sufrió violencia de género está obligada por la Justicia a regresar a San Martín de los Andes, donde vive su expareja y agresor. Asegura no ser escuchada por la jueza de familia interviniente en la causa y denuncia violencia institucional.

Carla Pervanas lleva realizando denuncias por maltratos de parte de su ex desde el 2020, cuando el hombre se apropió completamente de la casa que habían construido juntos y la dejó en la calle. Además, se valió de la Justicia para imponerle una medida cautelar que le impedía irse de San Martín de los Andes debido a que tienen un hijo pequeño en común.

Según relató la mujer, nació y se crió en la ciudad del sur de la provincia, pero los caminos de la vida la llevaron a instalarse por años en Buenos Aires, donde formó una pareja con otro vecino de la localidad neuquina y con quien tuvo a su hijo menor. Sin embargo, a causa de la violencia ejercida por el hombre así ella y sus hijos decidió poner punto final a la relación e irse a vivir a Caleta Olivia, mientras que su ex volvió a su ciudad natal.

Pese a la separación, en el 2020 durante la pandemia acordaron que ella se instalaría con su pequeño hijo de 10 años en la casa que habían construido, él se haría un departamento y compartirían el terreno, pero todo cambió cuando Carla estaba en camino. "Cuando íbamos en viaje nos enteramos que no teníamos donde llegar, que no teníamos nuestras cosas, no teníamos absolutamente nada porque él se apropió de absolutamente todo", informó en declaraciones radiales.

De este modo, madre e hijo llegaron a una ciudad donde no contaban con lugar para vivir sumado a que su ex comenzó a ejercer violencia nuevamente sobre ella y su hijo. "Es una pesadilla porque sufrí todos los tipos de agresiones y violencia que pueden existir. Sumados ahora a la violencia institucional por la complicidad de la jueza de familia que interviene. Ella le da todas las herramientas que puede y hasta las que no debe a él para que siga violentándonos", aseguró.

Dadas las circunstancias, Carla fue obligada a quedarse en San Martín de los Andes debido a que el hombre puso una medida cautelar para impedirle que se fuera, ya que tienen un hijo pequeño. Fue así como tuvo que quedarse en un lugar que le resultó completamente hostil para vivir.

La celebración de las fiestas la forma en que pudo irse

En diciembre, días antes de navidad, logró que le permitieran ir a pasar las fiestas con sus hijas, fruto de su primer matrimonio, que viven en Caleta Olivia junto a su padre. Una vez allí, Carla puso un comercio: "Cuando hubo que regresar, la verdad que me costó muchísimo, mi hijo me decía ‘yo no quiero pisar más San Martín de los Andes’, no tengo nada allá. Es una pesadilla, es un lugar que me dio muchas tristezas".

El plazo para volver a Neuquén venció el 4 de febrero, pero a pedido de su hijo decidió quedarse en Caleta Olivia. "La ley debe proteger a los menores, mi hijo sufrió mucho durante todo ese periodo. Hay un condicionamiento para que yo esté en San Martín de los Andes es para seguir ejerciendo violencia sobre nosotros", concluyó.

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