El tumor, casi tan grande como el pez, fue extraído con éxito. "Hubo un momento en que tuvimos miedo porque su corazón dejó de latir, pero la enfermera anestesista logró reanimarlo", explicó Sonya Miles sobre la operación, que tuvo lugar a mediados de mayo.
Una vez de vuelta al agua, Nemo volvió rápidamente a nadar y a su feliz vida de siempre.
Sonya Miles admitió que no es una operación frecuente, y que existe poca gente dispuesta a pagar 200 libras (260 euros, 290 dólares) para curar un pez, un animal doméstico de costo modesto.
La última intervención de este tipo en la clínica veterinaria Highcroft de Bristol fue en 2015.
La noticia llegó a los medios nacionales ayer y generó división de opiniones.
"Hubiera hecho lo mismo, y me conmueve oír que los veterinarios pueden operar a pequeños animales como ese", comentó Martina Watson en la página de Facebook de la BBC.
La historia de Nemo caló en el corazón de muchos británicos conmovidos con los resultados.