Osvaldo jugó su último partido oficial el 17 de febrero ante San Martín de San Juan, en uno de los últimos juegos de Rodolfo Arruabarrena.
En aquel entonces, el delantero tomó la determinación de infiltrarse por su lesión en el dedo gordo de uno de sus pies, se resintió y, desde la asunción de Guillermo Barros Schelotto, fue cuidado para que esté al cien por ciento.