La línea aérea de bandera ajustó sus condiciones en los vuelos de cabotaje y redefine qué incluye cada pasaje.
Aerolíneas Argentinas implementó un cambio que impacta de lleno en los viajes. Desde el 4 de mayo, la compañía eliminó el equipaje de mano gratuito en su tarifa base para vuelos de cabotaje. A partir de ahora, quienes compren los pasajes más económicos solo podrán llevar un artículo personal de hasta 3 kilos, como una mochila o bolso pequeño, sin incluir carry on .
La medida rige únicamente para los tickets emitidos desde esa fecha en adelante, por lo que no afecta a quienes compraron antes del anuncio. El cambio responde a una estrategia comercial orientada a competir con las aerolíneas low cost, que separan el precio del pasaje de los servicios adicionales.
El nuevo esquema redefine qué incluye cada categoría de pasaje. En todos los casos se mantiene un artículo personal sin cargo, pero las tarifas más bajas pierden el derecho al equipaje de mano tradicional.
Las tarifas “promo” y “base” quedan limitadas a ese único bulto pequeño. En cambio, los segmentos superiores —como plus, flex y premium economy— sí incorporan un carry on de hasta ocho kilos dentro del pasaje.
Este sistema segmentado busca ajustar la oferta a distintos perfiles de pasajeros. La empresa apunta a quienes priorizan el precio por sobre la comodidad, sin dejar de ofrecer opciones más completas para quienes necesitan mayor flexibilidad o equipaje incluido.
Desde la compañía explican que el objetivo es lograr mayor competitividad en tarifas. Al reducir los servicios incluidos en la opción más económica, Aerolíneas Argentinas puede ofrecer precios iniciales más bajos y competir en igualdad de condiciones con otras empresas del mercado.
La lógica es simple: el pasajero paga solo por lo que usa. Sin embargo, esto implica que servicios que antes estaban incluidos ahora pasan a tener un costo adicional. Según la información disponible en el sitio oficial, sumar un equipaje de mano a la tarifa base ronda los $40.000, lo que puede modificar de manera importante el precio final del pasaje.
La empresa sostiene que este cambio no debería alterar la demanda, ya que cuenta con un perfil de cliente que valora la conectividad, la frecuencia de vuelos y la puntualidad.
La medida generó cuestionamientos en redes sociales, donde muchos usuarios expresaron su malestar por la eliminación de un servicio que consideraban básico. Algunas críticas apuntaron a que el recorte no se traduce en una baja clara del precio final.
El reclamo se da en un contexto complejo para el transporte aéreo. En los últimos meses, los pasajes registraron aumentos impulsados por factores internacionales, como el encarecimiento del combustible, y por ajustes locales en tasas vinculadas a la actividad aeronáutica.
Este escenario se refleja en los valores de los tickets. Un vuelo entre Buenos Aires y Río de Janeiro muestra una diferencia notable respecto a meses anteriores, lo que refuerza la percepción de un costo de viaje más elevado.
Aerolíneas Argentinas, por su parte, destaca un dato clave: en 2025 registró ganancias por primera vez en dos décadas, con un resultado positivo que supera los 100 millones de dólares y sin necesidad de subsidios estatales.
El cambio en las tarifas se inscribe en ese proceso de ajuste y reconfiguración. La compañía busca sostener su operación en un mercado competitivo, aunque el impacto en los pasajeros ya empezó a generar debate sobre el costo real de volar.