Graciela López tenía 33 años, estudiaba para docente y fue asesinada de un disparo en la cabeza en Puerto Vilelas.
El femicidio de Graciela López provocó conmoción en Chaco. La mujer, de 33 años, fue asesinada de un disparo en la cabeza por su expareja, un policía que además está acusado de matar a su propio padre horas antes del ataque.
Tras el crimen, familiares, amigos y compañeros de estudio despidieron a la víctima con mensajes cargados de dolor y pedidos de justicia. Graciela era madre de tres chicos y cursaba el último año del Profesorado de Educación Especial.
“Ese tipo no pensó en los tres niños que iba dejar solitos, que se quedaron solitos. Dios te tenga en su santa gloria, mi reina, tenías mucho por vivir”, escribió una amiga de la víctima en redes sociales.
Otra publicación recordó el rol de Graciela como madre, estudiante y amiga. “Gracias por todos los buenos momentos compartidos, por brindarnos todo de vos, la gran mujer y mamá que fuiste se recordará siempre”, expresó otra mujer cercana a la familia.
También hubo mensajes de familiares directos. “Dios traiga consuelo a todos los que te amábamos tía, existe la Justicia divina. Dios te tenga en su gloria”, publicó una sobrina.
La víctima estudiaba en el Instituto San Fernando Rey y estaba cerca de terminar el Profesorado de Educación Especial con Orientación en Discapacidad Intelectual.
Desde la agrupación estudiantil La Fuentealba también difundieron un mensaje tras conocerse el crimen. “Toda la comunidad educativa está conmovida por su pérdida”, señalaron.
Según la reconstrucción inicial de la causa, el acusado, Luciano Estudie, tomó de rehén a Graciela López y al hijo menor de ambos y se dirigió hacia el paraje Tres Bocas, cerca de El Paranacito, en Puerto Vilelas.
Cuando efectivos policiales llegaron al lugar, el hombre se atrincheró armado con una pistola reglamentaria calibre 9 milímetros y comenzó una negociación con los agentes.
En medio de la tensión, el policía liberó al menor de edad, pero mantuvo cautiva a la mujer mientras apuntaba contra su cabeza.
Fuentes del caso señalaron que el atacante les dijo a los agentes que ya estaba “jugado” y que antes había hecho “una macana”.
Minutos después, frente al personal policial y mientras esperaba la llegada del Cuerpo de Operaciones Especiales y Justicia (COE), el hombre asesinó a Graciela López de un disparo en la cabeza.
Tras el femicidio, el agresor abrió fuego contra los policías y un integrante del COE respondió al ataque e hirió al acusado en el rostro.
Después del operativo, los investigadores descubrieron que el acusado también estaba implicado en otro asesinato ocurrido horas antes en Resistencia.
Según la investigación, Luciano Estudie fue hasta la casa de su padre, Luciano Alberto Estudie, de 57 años, para pedirle el auto prestado. Ante la negativa, decidió dispararle.
El cuerpo fue encontrado más tarde por la hermana del agresor dentro de una habitación ubicada en la planta alta de la vivienda familiar. Ese vehículo habría sido utilizado posteriormente para trasladarse hasta la casa de Graciela López y concretar el secuestro que terminó en tragedia.
El acusado fue trasladado primero al Hospital Perrando y luego derivado a un sanatorio privado de Resistencia, donde permanece internado bajo custodia policial.
Durante las pericias realizadas en la zona de El Paranacito, los investigadores encontraron el celular del atacante dentro del agua, un elemento que ahora forma parte de la causa judicial.
La investigación del femicidio quedó a cargo de la fiscal de Género Noel Benítez, titular de la Fiscalía de Investigación N°11.