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La compra online que realizó el abogado argentino derivó en un operativo con alertas internacionales y allanamientos.
Una compra online que prometía perfumes de lujo a precio irrisorio terminó en una causa penal por drogas, con intervención de agencias internacionales, un allanamiento y meses de detención.
El caso ocurrió en el 2024 y tuvo como protagonista a un abogado de 53 años, domiciliado en Pilar. Todo comenzó con una búsqueda doméstica y aparentemente trivial.
Météorites, uno de los perfumes más codiciados de la casa francesa Guerlain, figura entre los productos más difíciles de conseguir en Argentina. En el exterior, su presentación de 100 mililitros ronda los USD 200. En ese contexto, el abogado encontró en internet una oferta tentadora: el mismo perfume por USD26, con envío desde Asia. El aviso aclaraba que no se trataba de un producto original. Aun así, avanzó con la compra y eligió pagar en Bitcoin.
Tras concretar la operación, recibió un número de seguimiento de la empresa de encomiendas. El paquete partió desde Hong Kong y llegó hasta Estados Unidos, donde quedó retenido en un centro logístico de Memphis, Tennessee. Según la documentación posterior, el remitente figuraba como una firma radicada en Hong Kong y el contenido declarado era una “fragancia en polvo para saborizar”.
En ese punto, el Department of Homeland Security de Estados Unidos activó una alerta. En lugar de perfume, el envío contenía un polvo extraño. Las autoridades norteamericanas notificaron a sus pares argentinos y la encomienda continuó viaje bajo control judicial. El 27 de julio de 2024 ingresó al país en un vuelo de Aerolíneas Argentinas y fue secuestrada en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza.
Poco después, el paquete llegó al domicilio del abogado en Pilar. Junto con la entrega, se ejecutó un allanamiento. La hipótesis inicial fue grave: tentativa de contrabando de estupefacientes.
Los análisis de la División de Precursores Químicos y Drogas Emergentes de la AFIP-DGA arrojaron un resultado contundente. El polvo incautado correspondía a 25i-NBOH, un alucinógeno sintético prohibido en Argentina desde 2019. La cantidad detectada, 534 gramos, alcanzaba para producir más de un millón de dosis.
Con esos datos, la causa avanzó con fuerza. El abogado quedó detenido el 16 de agosto de 2024 tras un operativo de la Policía Federal y fue alojado en la alcaidía de Comodoro Py. La investigación también se apoyó en un correo enviado por Homeland Security a la PROCUNAR, el área especializada en delitos vinculados al narcotráfico.
Durante los allanamientos, se encontraron más de USD 40.000 en efectivo, vehículos importados de alta gama y documentación vinculada a una ONG dedicada a tareas solidarias. Para la fiscalía, esos elementos abrían la puerta a una investigación paralela por lavado de activos. El Ministerio Público Fiscal puso en duda el funcionamiento real de la asociación civil y tomó declaración a sus integrantes.
La acusación destacó una serie de conductas consideradas llamativas. Entre ellas, once llamados del imputado a la empresa de encomiendas para consultar por el estado de un envío valuado en apenas USD26. También se señaló que dejó de comunicarse cuando fue informado de una retención aduanera en Estados Unidos.
En su declaración indagatoria, el abogado no pudo precisar si había comprado un perfume líquido o en polvo. Tampoco surgieron registros claros de la operación en su computadora, aunque sí se detectó la instalación del navegador Tor, utilizado para acceder a la dark web. Ese dato fue incorporado al expediente, dado que existen antecedentes de compras de drogas sintéticas con criptomonedas a través de ese circuito.
Un elemento final sumó desconcierto: cuando la encomienda llegó a su domicilio, el abogado rechazó recibirla. Aun así, el Tribunal en lo Penal Económico N°1 concluyó que no existían pruebas concluyentes para sostener la acusación.
El 26 de noviembre, los jueces Sabrina Namer, Diego García Berro e Ignacio Carlos Fornari absolvieron al imputado por contrabando y ordenaron su liberación inmediata. Aplicaron el principio de in dubio pro reo, al considerar que no se acreditó una conexión directa entre el acusado y la sustancia incautada, más allá de la compra documentada.