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Estuvo entre las tres monedas que más se apreciaron respecto al dólar en las últimas sesiones. La presión de cámaras empresariales.
El peso figura entre las tres monedas que más se apreciaron frente al dólar en las últimas sesiones, en un contexto regional donde varias divisas emergentes también siguieron esta tendencia.
El tipo de cambio oficial registró el viernes una baja del 1,07% y cotizó en $ 1.375, con una ganancia acumulada del 3,8% en el último mes. Varios bancos tuvieron variaciones similares en el dólar oficial, con ventas en $ 1.395, mientras que el dólar MEP tuvo descensos del 0,42%, en torno a $ 1.403. Datos del 20 de febrero confirman que el peso superó en rendimiento a divisas como el yen, que se depreció un 0,97% frente al dólar, y la libra esterlina, con un 0,71%.
Varios analistas atribuyen esta fortaleza del peso a intervenciones puntuales del Banco Central, que viene ajustando las bandas cambiarias con actualizaciones mensuales alineadas a la evolución de precios internos. Esta estrategia responde a la necesidad de fomentar el uso de pesos en transacciones cotidianas, especialmente entre productores del agro que dependen de insumos extranjeros.
Los productores rurales siguen con atención estas movidas, ya que un dólar controlado facilita la planificación de siembras y cosechas sin presiones abruptas en los costos operativos. El sector exportador, clave en el intercambio externo, ayuda con sus liquidaciones de divisas a fortalecer las arcas del BCRA.
Delegaciones técnicas de organismos internacionales visitaron recientemente el país para revisar progresos en las metas de reservas y disciplina fiscal, un preludio de posibles desembolsos. El diálogo con el FMI avanza en modificaciones a los objetivos de reservas, lo que podría habilitar nuevo financiamiento.
En este escenario, exportadores de servicios y manufacturas se benefician de un entorno donde el peso gana atractivo para operaciones regionales. Varias cámaras empresariales presionan por la continuidad de estas políticas, argumentando que alivian la carga sobre industrias importadoras de maquinaria esencial.
También varias pymes manufactureras reportaron alivio en la gestión de sus deudas en dólares, gracias a un tipo de cambio que no erosiona márgenes de ganancia. Y varios sindicatos del comercio exterior negocian paritarias con vistas a esta calma cambiaria, que permite focalizarse en productividad sin temores a saltos imprevistos.
En varios puertos clave del país se están coordinando con el Central la agilización de liquidaciones, algo que contrasta con etapas previas de alta volatilidad, cuando los productores postergaban ventas por expectativas adversas.
Desde Wall Street, varios fondos dedicados a mercados emergentes siguen de cerca estas maniobras y emitieron reportes positivos sobre la recomposición de reservas. De hecho, varios bancos de inversión americanos elogiaron la transición hacia bandas flexibles, que evitan rigideces y permiten ajustes orgánicos a shocks externos.