La adolescente con parálisis cerebral fue hallada por su hermano de 5 año. El escalofriante relato de la policía de Entre Ríos que descubrió la escena.
El caso de Luana Cabral, la adolescente de 15 años con parálisis cerebral hallada sin vida en su domicilio de la ciudad de Federación, continúa estremeciendo a la provincia de Entre Ríos tras revelarse detalles escalofriantes sobre su fallecimiento.
La joven, que por su discapacidad motriz requería de atención y cuidados permanentes, habría permanecido muerta en su cama durante un mes antes de ser descubierta.
En las últimas horas, la resolución judicial de liberar a su padre, Raúl Cabral, de 42 años, desató una ola de indignación social y una inmediata reacción por parte del Ministerio Público Fiscal.
La fiscal a cargo de la investigación, Josefina Penón, apeló formalmente la libertad de Cabral, otorgada por el juez Sergio Rondoni Caffa el pasado domingo. Durante su audiencia, el hombre declaró que se había reintegrado a la convivencia en la casa familiar apenas quince días antes de que se conociera el trágico desenlace de Luana.
No obstante, la fiscalía busca revertir esta decisión y aguarda que la sala penal fije una audiencia para tratar el recurso interpuesto. La causa ha sido caratulada como "abandono de persona seguido de muerte", un delito que contempla la posibilidad de prisión efectiva.
El hallazgo del cuerpo se produjo en condiciones extremas. Según confirmaron fuentes de la investigación citadas por Clarin, los restos de la menor se encontraban en un estado de descomposición tan avanzado que, desde la fiscalía, se informó el hallazgo de restos óseos en el lugar.
La teoría principal de la pesquisa apunta a un descuido absoluto de la adolescente, quien dependía íntegramente de sus progenitores.
Por su parte, la madre de la víctima, Noelia Moretti, de 40 años, aún no pudo prestar declaración como imputada debido a que se encuentra bajo tratamiento médico en un establecimiento hospitalario. Ante esta situación, las críticas de los allegados son contundentes.
Emilia Pucheta, de 24 años e hija de Moretti, manifestó su total desacuerdo con la liberación de Cabral, argumentando que ambos padres tienen la misma responsabilidad legal y ética.
Pucheta cuestionó la falta de control del padre sobre el estado de su hija, señalando que, independientemente del estado psicológico de la madre, el hombre convivía en la vivienda y no ingresaba a la habitación de la menor.
Pucheta es quien actualmente tiene a su cargo a su hermano menor de cinco años, el niño que encontró el cuerpo de Luana en el cuarto. La joven relató que, durante el último mes, intentó acercarse a la vivienda en reiteradas ocasiones, pero su madre le prohibía el contacto con la adolescente bajo excusas de que esta se encontraba dormida o estresada.
Tras conocerse que Luana llevaba un mes fallecida, Emilia recordó haber visto a Moretti limpiando la casa a puertas abiertas con diversos productos de limpieza e insecticidas, lo que ahora cobra un nuevo significado para la familia.
En este contexto de dolor, vecinos de Federación han convocado a una movilización para este viernes. La concentración se realizará frente a la casa de Luana y se prevé que la marcha se dirija hacia el domicilio del juez Rondoni Caffa.
El pedido de la comunidad es unánime: evitar que el caso quede impune y asegurar que se haga justicia por la joven fallecida.
La policía que halló muerta a Luana Cabral, la adolescente discapacitada que fue encontrada sin vida en la provincia de Entre Ríos, caso por el que sus padres están acusados, habló por primera vez y a través de sus redes sociales expresó que “algo” en ella “cambió”, en medio del conocimiento de escabrosos detalles en los que se revela que la menor estaba fallecida desde hace más de un mes en su casa.
En su cuenta de Facebook, Sofía Engelman expuso que, después de 20 años de carrera, le tocó “atravesar uno de esos hechos que dejan una huella difícil de explicar”. La agente señaló que está acostumbrada “a ver, analizar y reconstruir escenas, pero hay situaciones que traspasan cualquier preparación profesional”.
Engelman es una de las policías que ingresó a la casa tras el aviso al 911 de un familiar de Luana y en ese aspecto subrayó que ese hecho le llegó “directo al alma, dejando una tristeza profunda, de esas que no se apagan cuando termina la jornada”.
“Esta vez no es solo trabajo. Es algo que me atravesó de una manera distinta, que me acompaña incluso cuando intento seguir con lo cotidiano. Desde el momento en que vi a Luana, algo en mí cambió. No puedo dejar de pensar en ella, en lo que pudo haber sido, en lo que quizás vivió, en todo lo que le fue arrebatado”, manifestó con dolor.
Sofía sostuvo que ser policía no quita el dolor en los casos: “Me permito reconocer esta tristeza, angustia, ponerle palabras y no cargarla en silencio. Porque detrás del uniforme y del rol profesional, también hay una persona que siente, que piensa y que necesita procesar lo que ve”.