El conductor de la Amarok tenía 1,45 gramos de alcohol en sangre. Antes de ser detenido protagonizó un raid de choques y fugas.
La madrugada del viernes dejó una serie de episodios de extrema imprudencia al volante. Choques de autos, fugas, persecuciones policiales y conductores con altos niveles de alcohol en sangre marcaron una jornada que volvió a poner el foco sobre los riesgos de manejar bajo los efectos del alcohol.
Uno de los casos más llamativos ocurrió en Palermo, donde el conductor de una camioneta Volkswagen Amarok protagonizó varios impactos consecutivos antes de ser interceptado por la Policía.
En otro hecho, un automovilista que manejaba un Porsche chocó frente al Aeroparque Jorge Newbery, escapó del lugar y fue detenido minutos después con una graduación alcohólica extremadamente elevada.
El primero de los episodios comenzó cerca de las 4:50 de la madrugada en Palermo Hollywood.
De acuerdo con la reconstrucción policial, una Volkswagen Amarok embistió a una Ford EcoSport en la intersección de Humboldt y Costa Rica. Tras el impacto, el conductor abandonó el lugar sin detenerse para asistir a los ocupantes del vehículo afectado.
Cuando los efectivos llegaron al lugar encontraron la EcoSport sobre la vereda y con importantes daños en uno de sus laterales. En el interior viajaban dos mujeres de 30 años y un hombre de 36, quienes indicaron que la camioneta responsable había escapado en dirección a Plaza Italia.
A partir de esa información comenzó una búsqueda que terminó pocos minutos después en la esquina de avenida Santa Fe y Thames.
Allí apareció la Amarok con daños visibles en la parte frontal y parcialmente montada sobre la vereda. Testigos afirmaron además que durante el recorrido también habría impactado contra vehículos estacionados en las inmediaciones de Plaza Italia.
El conductor, un hombre de 45 años, presentaba evidentes signos de intoxicación alcohólica. El resultado del test confirmó las sospechas: registró 1,45 gramos de alcohol por litro de sangre, una cifra superior al límite permitido por la normativa porteña.
Fuentes de la investigación indicaron que el conductor permaneció profundamente dormido dentro del patrullero durante aproximadamente tres horas mientras avanzaban las actuaciones correspondientes.
La escena sorprendió incluso a los propios efectivos, que debieron esperar para continuar con los procedimientos administrativos y judiciales. La investigación también reveló que la camioneta acumulaba antecedentes por infracciones de tránsito.
Entre ellas figuraban varias multas por exceso de velocidad y otras sanciones vinculadas con la circulación en zonas restringidas.
La Justicia ordenó labrar actuaciones por conducir con una graduación alcohólica superior a la permitida por la legislación de la Ciudad de Buenos Aires.
Horas antes, otro hecho similar había generado preocupación en la zona de Costanera Norte. El conductor de un Porsche chocó contra una Ford EcoSport frente al Aeroparque Jorge Newbery y escapó inmediatamente después del impacto.
La fuga activó un operativo policial que permitió localizar el vehículo en las inmediaciones del Planetario, tras recorrer varios kilómetros por calles de alto tránsito.
Una vez interceptado, los agentes realizaron el control de alcoholemia correspondiente. El resultado fue todavía más alarmante que el registrado en el caso de la Amarok.
El conductor circulaba con 2,52 gramos de alcohol por litro de sangre, una graduación compatible con un estado avanzado de intoxicación.
Las autoridades destacaron la gravedad de la situación debido a que el automovilista recorrió una importante distancia en esas condiciones, exponiendo a otros conductores y peatones a un riesgo extremo.
Como consecuencia de ambos episodios, la Justicia porteña dispuso el secuestro de los vehículos involucrados y el inicio de las actuaciones por conducción peligrosa, daños y fuga tras accidentes de tránsito.