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El escandaloso film que rodaba de la magistrada paralizó la causa que busca responsables por el fallecimiento del ídolo argentino.
Un escándalo sin precedentes sacudió este martes al Tribunal Oral Criminal N°3 de San Isidro, donde se juzga a los imputados por la muerte de Diego Maradona. La protagonista involuntaria del temblor institucional fue la jueza Julieta Makintach, una de las integrantes del tribunal, que fue recusada y apartada del juicio tras la filtración de un tráiler de una serie documental que la mostraba como figura central de la investigación.
El material audiovisual, titulado Justicia divina, se difundió por primera vez en plena audiencia, presentado por el fiscal Fernando Ferrari. El video, de un minuto y cincuenta segundos, tiene el formato de un documental profesional: montaje en blanco y negro, música dramática, imágenes de archivo del Diez, textos superpuestos, audios reales de la causa y una fuerte impronta cinematográfica. Pero lo más impactante fueron las imágenes de la propia jueza Makintach recorriendo pasillos, escaleras y ascensores del edificio judicial, en lo que parecía una puesta en escena cuidadosamente planeada.
"Esto no es una entrevista, es un guión. Makintach ofició de actriz y no de jueza", sentenció el fiscal Ferrari ante la atónita mirada de los presentes. Las reacciones no tardaron en llegar. Gianinna Maradona y Verónica Ojeda rompieron en llanto al ver las imágenes, mientras los abogados defensores comenzaron a pedir, uno tras otro, la recusación de la magistrada por "falta de imparcialidad" y "comportamiento incompatible con su función".
La serie, que constaba de seis capítulos de media hora, tenía como eje narrativo el seguimiento de la jueza durante y después del juicio, en una supuesta búsqueda de justicia por la muerte del astro argentino. “Una historia que conmovió al mundo”, se lee en uno de los intertítulos. El cierre anticipado del tráiler exhibe con letras blancas el título de la serie: Justicia divina.
La polémica escaló con rapidez. El abogado Rodolfo Baqué, defensor de una de las enfermeras imputadas, fue uno de los primeros en levantar la voz: “Me sacaste del juicio para hacer un documental”, le gritó a Makintach frente al estrado. Luego se sumaron otros defensores. “El título es Justicia divina, ¿entonces qué tengo que pensar? ¿Que ya tenía una condena decidida?”, se preguntó con dureza el abogado del psicólogo Díaz.
Desde su lugar en el tribunal, Makintach intentó dar explicaciones. “Esto no lo hice yo. Nunca vi ese guión. No es mío”, se defendió. Sin embargo, las imágenes muestran lo contrario: múltiples tomas en distintas locaciones judiciales, primeros planos cuidadosamente dirigidos, y fragmentos de expedientes judiciales manipulados para formar parte del montaje. Ante el creciente repudio, su colega en el tribunal, la jueza Verónica Di Tomasso, le negó la palabra. Minutos después, Makintach admitió: “No me puedo hacer cargo. Hago lugar a la recusación”.
El golpe institucional fue fulminante. El presidente del TOC N°3 fue tajante al referirse al caso: “Este documental fue hecho a espaldas de todos. Es un bochorno mundial”. La salida de Julieta Makintach obliga ahora a reorganizar el tribunal en plena etapa crítica del juicio.
Fernando Burlando, abogado de Dalma y Gianinna Maradona, no ahorró críticas: “Esto no es ni más ni menos que la imagen de la Justicia”. Por su parte, el defensor del médico Leopoldo Luque, con la voz quebrada, expresó: “Estoy triste. En este juicio se debía investigar la muerte de Maradona y es lo que menos se hizo”.
Aunque Makintach sostuvo que solo había dado una entrevista “antes del juicio”, el material fílmico revela una participación mucho más comprometida, incluso ensayada. El episodio deja en evidencia no solo una falla de conducta judicial, sino también el riesgo de convertir en espectáculo una causa que conmueve al país.
Con la serie convertida en un símbolo de escándalo, la Justicia argentina se enfrenta ahora al desafío de recuperar credibilidad en uno de los juicios más sensibles de los últimos tiempos.