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Todavía no ofrece certezas sobre quién habría cometido el brutal asesinato. Tenía 68 años y era una reconocida profesional de la salud mental.
El crimen de la psiquiatra Virginia Franco volvió a ocupar el centro de la escena judicial en La Plata. Este jueves se realizará una ampliación de la autopsia en la Asesoría Pericial, donde se llevarán adelante estudios complementarios con el objetivo de definir con mayor exactitud la data de muerte, el tipo de agresión y las circunstancias del ataque.
La medida responde a una solicitud del fiscal Álvaro Garganta, quien busca reducir el margen de duda en una investigación que todavía no ofrece certezas sobre el responsable.
Los primeros informes ya marcaron un horario tentativo. El homicidio se habría producido entre la tarde y la noche del viernes 14 de noviembre, unas 10 a 12 horas antes del hallazgo del cuerpo. Ese dato ubica el crimen en una franja que va desde las 19 hasta minutos previos a la medianoche, aunque la fiscalía aspira a precisar el momento con los análisis forenses pendientes.
La autopsia ampliada busca el detalle que podría definir el rumbo del caso.
Franco tenía 68 años y era una reconocida profesional de la salud mental. Fue encontrada sin vida en su domicilio de City Bell. Vivía sola, estaba jubilada y era conocida en la zona por su trayectoria y discreción. Los peritos que intervinieron en el primer examen describieron una escena extremadamente violenta. La víctima fue degollada y luchó por su vida, con lesiones compatibles con maniobras defensivas en los brazos.
El Gabinete de Homicidios de la DDI La Plata trabaja sobre cada uno de los movimientos previos de la mujer y de cualquier persona que pudiera haber ingresado a la casa durante el rango horario estimado. La revisión de cámaras de seguridad privadas y municipales se transformó en un eje central para avanzar con la reconstrucción de la secuencia.
Los investigadores analizan imágenes de comercios, viviendas particulares y la vía pública. El objetivo es detectar rostros, vehículos o desplazamientos que coincidan con los momentos críticos. Además, se tomaron declaraciones a vecinos que mencionaron movimientos inusuales y la presencia de individuos desconocidos cerca de la propiedad.
La ampliación de la autopsia será clave para afinar puntos que todavía generan dudas. Los especialistas intentarán determinar con mayor precisión el mecanismo de muerte, la fuerza aplicada y la posible participación de más de una persona. También se buscarán rastros biológicos, huellas o cualquier evidencia microscópica que permita avanzar hacia una identificación firme del agresor. En paralelo, los estudios podrían aportar información sobre un eventual abuso sexual, posibilidad que todavía no fue descartada.
El fiscal Garganta trabaja sobre la idea de un homicidio en ocasión de robo. De la casa faltaba el teléfono celular de la víctima, sin señales de forzamiento en las puertas. Aún así, el investigador no cierra otras variantes, como un ataque vinculado a un conflicto personal o económico. El entorno cercano de Franco está bajo análisis para despejar cualquier sospecha.
Uno de los nombres mencionados por amigos de la psiquiatra es el de Pablo Adrián Bozza, de 47 años, esposo de una paciente de Franco. Durante dos años se consolidó una relación de confianza que lo llevó a manejar sus cuentas bancarias y plazos fijos. Bozza fue quien descubrió el cuerpo y llamó a la Policía. Sin embargo, la fiscalía descarta por ahora cualquier vínculo directo con el homicidio, aunque mantiene bajo revisión ciertos aspectos de la relación.
El domicilio continúa preservado y bajo custodia policial. Durante las últimas horas se ordenaron nuevas diligencias para buscar huellas, fibras, ADN y elementos que permitan reconstruir la dinámica del crimen. Incluso, no se descarta realizar una reconstrucción de la escena mediante imágenes y objetos secuestrados.