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Familiares, amigos y compañeros de la empresa Ideal San Justo despiden los restos de Daniel Barrientos, el chofer de la línea 620 que fue asesinado de un disparo en el pecho durante un robo, en el barrio Vernazza, de la localidad de Virrey del Pino, cuando criminales subieron a la unidad que manejaba.
El velatorio tuvo lugar este lunes por la noche en una sala funeraria de Gregorio de Laferrere. El dolor, bronca y los buenos recuerdos de sus compañeros estuvieron presentes durante toda la ceremonia.
Una de las últimas personas que vio con vida a Daniel, Jorge, contó que siempre estaba de buen humor. "Estuvimos juntos, yo tomando mate, él un cafecito. Siempre con buena onda. Cuando me enteré (que lo habían matado) no podía salir a trabajar", recordó visiblemente conmovido por el hecho.
Tras el asesinato de Barrientos, habló Andrea, viuda del colectivero. “Le dije que me llame cuando llegue para que no usara el celular mientras iba manejando, y no me contestó más”. Más tarde, la mujer recibió un llamado telefónico que la dejó muda: del otro lado de la línea una voz le comunicó que Barrientos había fallecido. “Me arrancaron la mitad de la vida. Me sacaron las ganas de vivir”, dijo en declaraciones televisivas.
Daniel y Andrea se habían conocido hace menos de un año. Él viudo y con un hijo de 14; ella separada y con una hija de 12: juntos decidieron formar una familia ensamblada. “Queríamos viajar, comprar nuestra casa. Vivir lo que nos quedaba, poner un negocio. También teníamos el proyecto de irnos de Buenos Aires. Estaba muy complicado todo. No pudimos”, expresó en un visible estado de shock.
Andrea también manifestó que Daniel “ya quería jubilarse” y que estaba esperando “la contestación de la ANSES” para luego dedicarse a sus nuevos “proyectos”. “Últimamente, ya no quería ir a trabajar, no sé si por miedo, sino que quería disfrutar de la vida y de la familia que armamos”, sostuvo.
Tuvo lugar alrededor de las 5 de la madrugada, cuando Barrientos comenzaba el servicio. Según la reconstrucción de testigos, un grupo de delincuentes se subió a la unidad y, a punta de pistola y luego de amenazar a los pasajeros, los obligó a entregar sus pertenencias. En ese momento, le disparan al colectivero quien muere en el acto.
Tras cometer el crimen, los asaltantes descendieron del rodado y un oficial, que viajaba en el colectivo, baja detrás de ellos para intentar detenerlos. Allí fue cuando comienza una ráfaga de tiros de los que los criminales logran sortear y darse a la fuga en un auto de apoyo por las arterias del vecindario.