Tras la desvinculación de más de 100 empleados, la empresa salió a defenderse por la medida y desencadenó un insólito cruce con los usuarios.
Lumilagro, una de las empresas líderes en la venta de termos en el mercado argentino, se vio envuelta en una fuerte polémica en las últimas horas. El conflicto se desató a partir de una serie de posteos en las redes oficiales, difundidos en medio de la reciente reducción de su planta de personal.
En las últimas semanas, la empresa llevó adelante un proceso de reducción de personal que implicó la salida de alrededor de 170 trabajadores. Desde la firma señalaron que se trató, en gran parte, de retiros voluntarios en el marco de una reestructuración productiva.
La polémica se profundizó a partir de una serie de publicaciones en redes sociales, en las que defendió su decisión con un mensaje que generó fuertes reacciones: “A partir de nuestra reconversión, los 47 millones de argentinos ahora pueden acceder al mejor termo para mate, al mejor precio. Ya no tenés que gastar un precio irrisorio en un termo de calidad”, escribieron en su cuenta de X.
El mensaje no tardó en generar repercusiones. Entre las respuestas, usuarios cuestionaron el contraste entre el anuncio y la situación laboral: “Pero dejaron a 100 familias sin trabajo”, escribió uno de ellos.
Ante estas críticas, se produjo un ida y vuelta entre usuarios y la empresa. Desde la cuenta oficial, redobló la apuesta con una nueva publicación: “Ustedes, ¿qué opinan? ¿Preferirías que los volvamos a contratar y vuelvas a tener que gastar $100 mil pesos de más para conseguir un termo de calidad?”, cuestionaron.
“Nos reconvertimos para volver a crecer, igual que en los 70, cuando dejamos de soplar las botellas a pulmón y nos automatizamos. Ahora podés tener el mejor termo para mate, al mejor costo. No te pierdas el tuyo”, agregaron.
Las críticas no tardaron en multiplicarse y, lejos de retroceder, la empresa volvió a responder con otro mensaje: “Quizás podemos hacer una edición limitada: de peor calidad y más caro, pero 100% fabricado en Argentina”.
Lumilagro, viene de protagonizar un capítulo político cuando días atrás, Miguel Ángel Pichetto afirmó en sus redes sociales que la fábrica había cerrado y responsabilizó al Gobierno nacional por la situación. “Cierra una histórica fábrica luego de 83 años. El fiel reflejo de lo que el Gobierno quiere. Quedaron en la calle 170 trabajadores”, expresó.
La empresa salió rápidamente a rechazar esa versión. A través de su cuenta oficial, aclaró que la planta continúa en funcionamiento y vinculó los cambios a un proceso de reconversión productiva. “Falso. La planta no cerró, sigue produciendo. Diseñamos otra línea de termos para el uso argentino y logramos mejorar la calidad a menores costos. Gracias a eso, duplicamos las ventas y retomamos el crecimiento”, señalaron.
El intercambio sumó nuevas voces cuando el vocero presidencial, Manuel Adorni, replicó el mensaje de la empresa y lo acompañó con un breve “Fin”, una expresión que suele utilizar en redes sociales.
Lejos de dar por cerrado el tema, Pichetto insistió con sus críticas y apuntó contra el modelo productivo de la firma. “La propia empresa reconoce que redujo la fabricación local para producir termos en el exterior. El resultado es menos empleo argentino, menos industria nacional y más importaciones, especialmente desde China”, sostuvo.
Las declaraciones generaron una reacción desde el oficialismo, que salió a respaldar a la empresa y cuestionar al diputado. Señalaron que la información difundida era incorrecta y defendieron el proceso de transformación de la compañía, al destacar la mejora en costos, calidad y niveles de venta.