Washington cuestionó el mandato del organismo que insta al Reino Unido a negociar la soberanía. En Casa Rosada descartaron que afecte el reclamo argentino.
El Gobierno argentino le restó importancia al planteo de Estados Unidos para poner fin al mandato del Comité Especial de Descolonización de las Naciones Unidas, el organismo que cada año respalda el reclamo de la Argentina por las Islas Malvinas e insta al Reino Unido a retomar las negociaciones por la soberanía del archipiélago.
La iniciativa de Washington se conoció en una reunión de la Cuarta Comisión de la Asamblea General de la ONU, en un contexto de creciente tensión diplomática entre Buenos Aires y Londres.
La representante del gobierno de Donald Trump cuestionó la continuidad del Comité Especial, conocido como C-24, al considerar que perdió su propósito original y que sus actividades implican un gasto innecesario de recursos. Sin embargo, durante la sesión no se presentó ni se votó una resolución para disolver el organismo: la funcionaria pidió expresamente que se termine su mandato.
Pese a que el comité constituye uno de los principales ámbitos multilaterales en los que la Argentina expone su posición sobre Malvinas, en la Casa Rosada descartaron que el planteo estadounidense represente un obstáculo para la reivindicación de soberanía. “La posición del comité no ha servido para recuperar las islas…”, señaló una alta fuente presidencial a TN.
La intervención de Washington se produjo durante una reunión de la Cuarta Comisión de la Asamblea General, encargada de tratar asuntos políticos especiales y cuestiones de descolonización. En esa misma jornada, el órgano aprobó más de veinte proyectos de resolución y una decisión, varios de ellos basados en recomendaciones del Comité Especial.
Según el documento oficial de Naciones Unidas, la representante estadounidense sostuvo que el C-24 “ha sobrevivido a su propósito original”. Como argumento, señaló que más de 80 antiguas colonias se incorporaron como Estados miembros de la ONU, pero que el organismo continúa examinando los mismos textos cada año y “actúa como si nada hubiera cambiado”.
La funcionaria también cuestionó las actividades y los viajes que realiza el comité. En particular, describió sus “excursiones anuales a centros turísticos del Caribe y el Pacífico Sur” como un “desperdicio de tiempo y recursos de la ONU”.
En su exposición, además, mencionó el caso de Puerto Rico, que la Asamblea General retiró de la lista de territorios no autónomos en 1953. Según planteó, el Comité Especial continúa celebrando audiencias anuales sobre la isla. “Los habitantes de los territorios restantes merecen algo mejor que ser considerados meros instrumentos” de campañas políticas, afirmó.
La representante estadounidense no hizo una referencia directa a las Islas Malvinas. No obstante, su cuestionamiento alcanza al foro en el que la Argentina sostiene periódicamente su reclamo de soberanía y exige que el Reino Unido cumpla con los llamados de Naciones Unidas para reanudar las negociaciones.
El Comité Especial de Descolonización fue creado en 1961 para supervisar los procesos de descolonización y analizar la situación de los territorios que permanecen bajo administración colonial. Actualmente, trabaja sobre 17 territorios no autónomos, de los cuales diez están bajo administración del Reino Unido. Entre ellos se encuentran las Islas Malvinas.
La Argentina participa cada año de las reuniones del organismo para reiterar su reclamo de soberanía sobre el archipiélago y reclamar que Londres retome el diálogo bilateral. La posición argentina se apoya, entre otros antecedentes, en las resoluciones de Naciones Unidas que instan a ambos países a encontrar una solución pacífica a la disputa.
En junio pasado, durante el encuentro anual del C-24, el canciller Pablo Quirno denunció la “militarización” británica y la “explotación unilateral de los recursos naturales” en las islas. En esa oportunidad, también reiteró el llamado del Gobierno argentino a retomar las negociaciones directas por la soberanía.
El planteo de Estados Unidos se produce en un escenario de tensión por las actividades vinculadas con la exploración de hidrocarburos en el Atlántico Sur, entre ellas el proyecto Sea Lion, que forma parte de la controversia por la explotación de recursos naturales en el área en disputa.
La posición de Washington también se inscribe en la política de la administración de Donald Trump de reducir fondos y personal destinados a organismos internacionales, una orientación que coincide en algunos aspectos con las críticas que el presidente Javier Milei formuló contra Naciones Unidas.
Durante sus últimas intervenciones ante la Asamblea General, el mandatario argentino cuestionó el funcionamiento del organismo y su alcance sobre las decisiones de los Estados. “Han montado un leviatán burocrático, abocado a decidir cómo deben vivir los pueblos del mundo y sus ciudadanos”, sostuvo semanas atrás en Nueva York.
Milei también apuntó contra la falta de resultados concretos frente a la disputa de soberanía por las Islas Malvinas. En ese contexto, cuestionó la capacidad de Naciones Unidas para hacer cumplir sus propias resoluciones y reclamó que sus pronunciamientos tengan consecuencias efectivas.
“¿De qué sirve una resolución si durante décadas la contraparte puede actuar en sentido contrario y esa resolución queda intacta en los archivos, pero impotente frente a la realidad? No faltan palabras ni resoluciones, lo que falta es que tengan consecuencias, porque una institución que no logra que su palabra pese sobre los hechos, pierde lo más importante: su autoridad".