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La ola de violencia, intimidaciones y crímenes sigue firme en Rosario, que además está envuelta en una disputa sobre políticas de seguridad que hace que todo sea más confuso aún. La balacera contra el supermercado del suegro de Lionel Messi y la amenaza escrita destinada al capitán del seleccionado argentino de fútbol, detonaron una caja de pandora que no para de dar sorpresas.
El sábado por la mañana, el gobernador de Santa Fe, Omar Perotti, admitió que sería irresponsable de su parte no pedir ayuda en su lucha contra las mafias del narcotráfico al afirmar que “los delitos federales nos exceden, no vamos a estar ocultando la necesidad de ayuda” y luego dijo que “no decir nada para no salir en los diarios pero al mismo tiempo estar cada vez más débil mientras el narco crece, es un error”. Esta frase en la que habló de su debilidad ante la situación fue un torbellino que más tarde, desde el entorno del gobernador, salieron a aclarar indicando que Perotti no quiso decir que es débil ante los narcos sino que no mostrar el problema es lo que provoca debilidad, y por eso lo exponía.
Y ese marco, criticó a la oposición y la acusó de utilizar políticamente la situación que vive Rosario: “Hay que trabajar juntos -consideró-. Las grietas y el uso político de estos temas, favorece a las organizaciones criminales”.
En tanto, el intendente de Rosario, Pablo Javkin, modificó el foco de las acusación y no puso a las organizaciones mafiosas y narcos en el eje de la agresión a la familia de Messi. “No fue cosa de bandas criminales”, aseguró el mandatario municipal y culpó a “la política” y “la policía”, siendo contundente en la descripción de sus sensaciones y contando su análisis: “Yo desconfío de todos, incluso de los que nos tienen que cuidar. A mi que no me corren. Esto del jueves (la balacera al supermercado de Roccuzzo) no fue cosa de bandas criminales, me juego lo que quieran, no soy el fiscal, pero me juego lo que quieran. Acá hay mugre de la política, de la policía, de los que nos tienen que cuidar. Lo digo medio en broma medio en serio, en mi vida escribieron bien mi apellido y ahora lo escribieron bien”.
Javkin aseguro que falta voluntad política para frenar al crimen organizado en el contexto de una ciudad “que es fácil de controlar”, según su mirada. Y la justificó: “Soy intendente de una ciudad que ni siquiera es autónoma. No tengo armas, jueces ni fiscales, pero si me dejás a mí, te digo dónde poner la gente y lo resolvemos”