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Un reconocido colegio privado de la ciudad de Mar del Plata fue ordenado por la Justicia local a indemnizar con más de seis millones de pesos a una exalumna que fue víctima de bullying durante su paso por el secundario en dicho establecimiento. Como consecuencia de los maltratos sufridos, la joven desarrolló epilepsia, una condición que se volvió crónica e incurable según el fallo de los jueces.
El fallo destacó que no existían antecedentes clínicos previos de epilepsia en la alumna, lo que evidencia que la condición surgió como resultado directo del acoso escolar. Los jueces también tuvieron en cuenta la condición de mujer y menor de edad de la víctima, así como las pruebas contundentes del hostigamiento sistemático que experimentó.
La situación comenzó el 30 de octubre de 2017, cuando el padre de la chica informó a las autoridades de la escuela que su hija había sido hospitalizada debido a un "pico de estrés" causado por los constantes maltratos de sus compañeros. El bullying, según consta en la resolución judicial, incluía episodios de hostigamiento, abusos verbales, abucheos, silbidos, gritos, críticas, ultrajes físicos como empujones y trabas, así como acciones como escribir en su ropa con marcador, ponerle chicle en el pelo y derramar gaseosa en su cabeza.
Un amigo de la víctima declaró ante la Justicia y detalló cómo la discriminaban, la excluían de grupos de WhatsApp, menospreciaban sus ideas y se burlaban llamándola "tragalibros" o "la estudiosa". Además, mencionó que si alguien intentaba reportar la situación a los directivos del colegio, estos hacían caso omiso.
Después de casi dos años de sufrir el acoso, la estudiante comenzó a convulsionar y desarrolló epilepsia. Los médicos relacionaron estos episodios con el maltrato escolar. Las pericias psicológicas respaldaron esta conclusión y determinaron que los eventos vividos fueron tan perturbadores para la joven que resultaron en un trastorno de conversión con convulsiones.
A pesar de las denuncias, el colegio negó los hechos e intentó minimizar la situación vivida por la adolescente.
En lugar de proporcionar apoyo psicológico, sugirieron que la alumna asistiera a terapia. Los jueces criticaron esta falta de contención y destacaron que la institución educativa debía haber sido consciente de las posibles consecuencias físicas y psicológicas del acoso escolar.
En cuanto a la indemnización, el tribunal decidió mantener intacto el porcentaje de discapacidad del 15% debido a la epilepsia crónica, a pesar de que inicialmente se redujo a la mitad. Además, se estimaron incrementos futuros basados en la probabilidad de progreso laboral de la demandante. De acuerdo con el artículo 1767 del Código Civil y Comercial, la Justicia ordenó al colegio pagar una suma de $3.178.847,98 más intereses, y aumentaron el resarcimiento por daño moral a la cifra de $3.199.999. En total, la institución deberá afrontar una indemnización que supera los $6.378.846.