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La inflación récord que experimenta la Argentina, del 104, 3% anual, hizo que en los últimos años el salario de los trabajadores registrados se encuentre en niveles similares a los de 2007, a pesar del crecimiento de la economía y de la recuperación del empleo.
La Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (RIPTE) finalizó febrero en $281.544, según el último dato disponible. Esa medición toma como referencia a los empleados registrados en relación de dependencia, es decir, que aportan al sistema previsional y que fueron declarados en forma continua durante los últimos 13 meses. Es por eso que representan a los trabajadores que deberían tener mejores ingresos o, al menos, que están en una situación más favorable que la de los informales.
En la consultora Romano Group, especialista en la materia, destacaron que esos salarios son equivalentes a los mismos niveles de junio de 2007 en términos reales, es decir, sin tener en cuenta la inflación. Si se comparan esos montos al valor del dólar Contado con Liquidación (CCL) ese ingreso representa US$500 mientras que, en el último máximo, en 2017, eran US$1720 mensuales.
En cuanto a lo que sucederá a lo largo de este 2023, el economista de la consultora, Salvador Vitelli, no es optimista. “La pérdida del poder adquisitivo es una deuda de este Gobierno. Hubo una fuerte caída debido a la pérdida de valor que tuvo la moneda en estos años y revertir esa tendencia será el desafío de la próxima gestión, pero tiene que hacerse controlando la inflación”, indicó.
“No hay otra salida porque en definitiva las paritarias le ponen un piso a la nominalidad. En la medida que eso no pase, la erosión va a ser mayor, como esperamos que suceda en 2023, ya que en los próximos meses el piso de la variación Índice de Precios al Consumidor (IPC) será de 6,5% o 7% mensual”, consideró Vitelli.
Por su parte, el economista Fernando Marull estimó que los salarios registrados se encuentran casi $64.000 por debajo de lo que estaban a finales del 2015, cuando el oficialismo perdió las presidenciales. También son menores a los de 2019, cuando Mauricio Macri no logró ser reelecto tras el impacto de la crisis de ese entonces.
Los indicadores sociales también llegarán con un deterioro importante al período electoral, con una inflación que superará cómodamente el 100% anual este año y que derivará en una pobreza en torno al 42% para el primer semestre, según la consultora Econviews.
“Los ingresos de casi nadie en la economía crecieron a este ritmo. De manera que decir que vamos a ir a votar con un nivel de pobreza e indigencia mayor a esta altura no es un juicio de valor, es una fórmula matemática”, concluyeron.