La inflación de noviembre fue de 4,9% y terminó muy por debajo del 6% que esperaba el sector privado, aunque durante el año ya acumula un 85,3%.
Ese mes fue el primero de vigencia del programa Precios Justos, la última iniciativa oficial para congelar los valores de más de 1.900 productos hasta marzo, junto con un compromiso de las empresas de aplicar aumentos acotados para 32.000 productos.
Más allá del impacto de este programa, fuentes oficiales consideraron que para explicar por qué bajaron los precios en noviembre deben analizarse tres categorías: precios regulados, estacionales y la inflación núcleo. Según dicen, la desaceleración de noviembre ocurrió por un freno en las dos primeras.
La inflación núcleo, que es un termómetro de los precios que no están alcanzados por regulaciones o factores estacionales, se desaceleró el mes pasado pero en menor medida: aumentó 4,8% después de dos meses subiendo al 5,5%.
Siete de las doce categorías del IPC tuvieron desaceleraciones respecto a octubre, principalmente Comunicación, Educación, Salud, y Alimentos y Bebidas no alcohólicas. En Comunicación hubo una menor suba de telefonía e Internet y en Educación no hubo grandes variaciones en las cuotas de colegios y universidades después del fuerte salto de octubre.
La menor variación de alimentos y bebidas no alcohólicas ocurrió por una desaceleración fuerte en “verduras, tubérculos y legumbres” y en “carnes y derivados”, que pasó de 3% promedio durante octubre a 1,6% en noviembre.
La medición de noviembre marca fue 1,4 puntos porcentuales menor al 6,3% de octubre y también estuvo debajo de septiembre (6,2%), agosto (7%), julio (7,4%), junio (5,3%), mayo (5,1%), abril (6%), y marzo (6,7%). Sin embargo, quedó arriba de febrero (4,7%), y enero (3,9%).
“Tenemos que seguir bajando la inflación y eso requiere que las metas de orden fiscal que nos propusimos y la acumulación de reservas para fortalecer nuestra moneda, sobre todo la capacidad de tener competitividad en nuestras exportaciones, sigan siendo parte de los pilares y las premisas”, dijo el ministro de Economía Sergio Massa.
Una reciente encuesta de LatinFocus estimó que la inflación será del 95,5% en 2023 (cinco puntos porcentuales más que la estimación del mes pasado), entre otras cosas por el financiamiento monetario del déficit fiscal. “Los precios de la energía volátiles y el ajuste monetario más agresivo son factores clave a tener en cuenta”, aseguraron. En 2024 llegaría a 70,3%.
En cuanto al tipo de cambio, LatinFocus ve al peso finalizando en 2023 a $ 338,3 y en 2024 a $ 562,3. “El peso debería depreciarse aún más el próximo año, afectado por la continua impresión de dinero y la elevada inflación”, sostuvo.
Por su parte, los bancos y consultoras consultados en el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central estimaron que la inflación no se alejará del 6% mensual hasta mayo, con un techo de 6,3%. Así, quedó desestimado el deseo manifestado por Massa, que esperaba que para abril la inflación tuviera "el número 3 adelante".