Luis Caputo recibió a la cúpula de la UIA. Le reclamaron ayuda para el sector. Pidieron fin de embargos de ARCA. Desde el inicio del gobierno cerraron 23.000 empresas.
El resultado del encuentro entre el ministro de Economía, Luis Caputo, y la cúpula de la Unión Industrial Argentina (UIA) tuvo un sabor agridulce para los empresarios. En el Gobierno coinciden en que tienen que reducir los costos al sector manufacturero para que pueda competir contra las importaciones, pero por ahora hay que seguir como están.
La reunión tuvo lugar en el quinto piso del Palacio de Hacienda. Los empresarios lograron esquivar la guardia de algunos movileros de medios nacionales que esperaban en la puerta. Martín Rappallini, el presidente del Comité Ejecutivo de la UIA, Martín Rappallini, había salido días atrás con un artículo en el portal Infobae en el que consideraba necesario que el gobierno dispusiera una especie de régimen de incentivo a las inversiones para las empresas que no son grandes, ni son pymes.
Caputo estaba con el secretario de Coordinación del área de Producción, Pablo Lavigne. Escucharon a los empresarios, no les dijeron que no, pero tampoco tomaron compromiso por atender ese pedido específico.
Y es que, por así decirlo, desde el punto de vista fiscal, el gobierno se quedó sin "cupo" para seguir otorgando rebajas de impuestos, por definirlo de alguna manera.
Los empresarios le pasaron sus quejas a Caputo por el incremento de la presión fiscalizadora de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA). Y es que en medio de un escenario de profunda caída de las ventas y corte de cadena de pagos, el organismo recaudador está aplicando embargos sobre cuentas de las empresas. El empresario del sector de chacinados Gustavo Lázari, alguien que públicamente demuestra un respaldo al gobierno, advirtió que los operativos del fisco pueden ser "el golpe de gracia" para varias empresas que ya están enclenque.
Los empresarios también solicitaron medidas para reducir el costo del financiamiento. El titular del Palacio de Hacienda les respondió que en la medida en que crezca el mercado de capitales las tasas iban a seguir bajando. Es decir, no habrá medidas especiales, ni líneas subsidiadas.
Luego de ello, los industriales salieron del Ministerio de Economía, y se fueron a la sede de la UIA, en Avenida de Mayo al 1100 donde expusieron el resultado del encuentro ante la Junta Directiva. Es decir, tuvieron poco para informar a los dirigentes del interior del país que integran ese cuerpo de conducción. En rigor, no le sacaron a Caputo ningún compromiso concreto, más allá de mantener otra reunión dentro de 60 días.
Uno de los empresarios que suelen participar en la vida interna de la entidad advertía: "si nos enfrentamos al gobierno, perdemos y si no nos enfrentamos también perdemos".
De acuerdo con datos del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), entre noviembre de 2023 y febrero de 2026, se redujo la cantidad de empleadores en 24.437 casos a razón de 30 por día. No sería un problema esperar dos meses a ver qué pasa.
Hay que recordar que para la industria el gobierno tiene puesto en marcha el Régimen de Incentivo a las Medianas Inversiones (RIMI) que recién este martes fue reglamentado por ARCA. Allí se prevén beneficios fiscales para inversiones que van de los u$s150.000 a u$s9 millones. Para las grandes está el RIGI, que es para inversiones desde los u$s200 millones. En el RIMI habría posibilidad de incluir cierto tipo de inversiones que no están previstas en el régimen, pero a manera de excepción. Tampoco están definidos claramente cuáles serían los criterios para su elección. Las empresas que están en el medio no cuentan con nada, mientras desde Economía se siguen anunciado regímenes especiales, como el "Super RIGI" para firmas de IA y alta tecnología.
Mientras tanto, el gobierno demora para los exportadores los reintegros de IVA. En el primer cuatrimestre del año las devoluciones de ese impuestos, que corresponde porque los clientes del exterior no tributan el gravamen, cayeron en términos nominales el 32% al sumar solo $163.000 millones. Las industrias son las más afectadas, ya que lo que es exportación agropecuaria no logra sumar cifras importantes de créditos de IVA, debido a que su cadena de valor es más corta.