La apreciación del real y la inflación elevaron hasta un 40% los costos de las vacaciones allí. Crece la expectativa por el balotaje entre Lula y Bolsonaro.
La apreciación del real y el aumento de los precios en Brasil comenzaron a impactar en los planes de vacaciones de los argentinos. Los paquetes turísticos para la próxima temporada de verano cuestan entre un 30% y un 40% más que el año pasado, un escenario que podría impulsar la demanda de destinos nacionales y abrir nuevas oportunidades para el turismo receptivo argentino.
El movimiento de la moneda brasileña se produjo luego de la victoria de Flávio Bolsonaro en la primera vuelta electoral. Desde entonces, el real se apreció cerca de un 5% y un eventual triunfo del candidato de derecha en el balotaje podría profundizar esa tendencia, con consecuencias para los costos de viajar al país vecino.
Ezequiel Barberis, presidente de la Federación Argentina de Asociaciones de Empresas de Viajes y Turismo (Faevyt), explicó que Brasil continúa entre los destinos preferidos de los argentinos, tanto por tradición como por aspiración. Sin embargo, el encarecimiento de los paquetes comenzó a modificar el escenario de cara a la temporada de verano.
Según las estimaciones del sector, los precios aumentaron entre un 30% y un 40% interanual, como consecuencia de la apreciación del real y la aceleración de la inflación brasileña. El incremento alcanza a los pasajes y al alojamiento, pero también repercute en los gastos cotidianos, como las comidas en la playa, las excursiones y otras actividades.
En ese contexto, las agencias de viajes detectan una pausa en las búsquedas y las reservas, mientras los potenciales turistas esperan conocer cómo evoluciona la economía brasileña después de la segunda vuelta electoral.
Barberis consideró que los precios podrían mantenerse al alza y señaló que el turismo nacional tiene una oportunidad para atraer a quienes comienzan a revisar sus planes. Para aprovecharla, sostuvo, será importante anticipar la oferta, presentar tarifas competitivas y ofrecer alternativas de financiación.
La economista Laura Vernelli, de Equilibra, precisó que el costo promedio diario de unas vacaciones en Brasil pasó de 157 dólares en septiembre a 167 dólares en octubre, una suba del 6,4%. Según aclaró, la variación no se explica por el tipo de cambio utilizado para el cálculo, ya que el dólar oficial pasó de $1.515 a $1.517 durante ese período.
Pese al aumento de los costos, el interés por viajar a Brasil continúa elevado. Paula Cristi, gerente general de Despegar para Argentina y Uruguay, indicó que las búsquedas hacia ese país para diciembre y enero crecieron un 32% interanual durante el último mes.
La demanda también comienza a diversificarse. Maragogi, Cabo Frío y Porto de Galinhas ganan terreno entre las preferencias, mientras que Río de Janeiro, Búzios y Florianópolis mantienen su lugar entre los destinos tradicionales más elegidos.
Entre las opciones ofrecidas por Despegar, con precios por persona, se encuentran paquetes de siete noches que incluyen vuelos y alojamiento de tres estrellas:
Río de Janeiro: $1.051.306, del 17 al 24 de enero, con vuelos directos de ida y vuelta.
Búzios: $1.406.392, del 15 al 22 de febrero, con vuelos directos de ida y vuelta.
Florianópolis: $1.304.392, del 17 al 24 de enero, con vuelos directos de ida y vuelta.
Cabo Frío: $1.620.848, del 15 al 22 de febrero, con vuelos de ida y vuelta con una escala.
Por su parte, Barberis detalló que los paquetes con hotelería de tres estrellas cuestan, en promedio, unos 1.450 dólares por persona para Río de Janeiro, 1.700 dólares para Búzios y 1.800 dólares para Maceió.
La evolución económica de Brasil después del balotaje también podría tener consecuencias para el turismo regional. Gustavo Pérego, economista de Abeceb, señaló que una eventual victoria de Bolsonaro podría generar un repunte de la confianza en el mercado brasileño y favorecer una mayor entrada de dólares financieros.
Ese flujo de capitales, combinado con la elevada tasa de referencia Selic, podría presionar a la baja la cotización del dólar frente al real. De acuerdo con el especialista, el tipo de cambio podría ubicarse por debajo de los cinco reales por dólar.
Una moneda brasileña más fuerte aumentaría la capacidad de compra de los turistas de ese país en el exterior, lo que podría beneficiar a la Argentina como destino. La llegada de visitantes brasileños ya mostraba una tendencia creciente y una nueva apreciación del real podría darle un impulso adicional al turismo receptivo.
En esa línea, Barberis destacó que el contexto representa una oportunidad para el sector argentino. “El sector turístico puede profundizar las estrategias para atraer visitantes brasileños”, sostuvo.