{# #} {# #}

ver más

Muerte dudosa en Santa Cruz: hallan a un hombre de 70 años colgado de un árbol con las manos atadas

El vecino de Río Gallegos apareció en el patio de su casa, donde también estaban su cuidadora y dos jóvenes. La policía encontró notas suyas, pero sospecha.

Una muerte que conmocionó a Río Gallegos y además de conmocionante, resulta cuanto menos exstraña, mantiene en alerta a la policía y la justicia de Santa Cruz. Sinforoso Nancuante, un vecino de 70 años, fue encontrado muerto el lunes a la mañana en el patio de su casa de la calle Avellaneda al 1177, cerca de la costanera de la capital provincial.

Un detalle para nada menor despertó fuertes dudas en los investigadores que, alertados por las tres personas que estaban en la vivienda en el momento del hallazgo, fueron hasta el lugar.

El hombre estaba suspendido del cuello con una soga atada a un árbol y tenía las manos amarradas a la espalda, una escena inusual que pusieron en duda si se trató de un suicidio o si hubo intervención de terceras personas en un posible homicidio.

Al momento del descubrimiento, en la propiedad se encontraban Aldana, de 25 años, quien trabajaba como cuidadora de Nancuante; su hermano Gastón, de 23 años, y un amigo de este último llamado Valentín, de 19. Si bien este último había ido personalmente hasta una comisaría a dar cuenta de lo sucedido, la forma en que apareció el cuerpo generó interrogantes.

Las dudas de la policía de Santa Cruz

"No recuerdo un suicidio con ahorcamiento con las manos atadas a la espalda", le dijo un comisario con amplia experiencia en este tipo de situaciones a La Opinión Austral para sintetizar los motivos de las sospechas.

La jueza Yamila Bórquez, del Juzgado de Instrucción N° 2, tomó intervención en el caso junto al fiscal José Chan. Ante las dudas que generó la situación, la magistrada ordenó preservar la escena hasta su arribo y supervisó personalmente las diligencias.

Policía de Santa Cruz.jpg

"No recuerdo un suicidio con ahorcamiento con las manos atadas a la espalda", dijo un experimentado comisario de la policía de Santa Cruz.

Personal del Comando de Patrullas, de la Comisaría Segunda y del Hospital Regional Río Gallegos también concurrió al lugar para certificar el deceso, mientras que la División Criminalística de la Policía de Santa Cruz, al mando del comisario inspector Juan Contreras y el subcomisario Francisco Larrosa, llevó adelante un exhaustivo relevamiento de la escena.

Notas manuscritas y pericias clave

Durante el procedimiento en la casa, los investigadores encontraron diversos elementos. En el pantalón del fallecido había una billetera, $ 1.000 en efectivo y un papel manuscrito. Además, en la habitación que habría ocupado Nancuante apareció otra nota escrita a mano, presuntamente redactada por él mismo.

Aunque las notas y los testimonios recogidos podrían indicar que Nancuante decidió quitarse la vida, a algo más de 24 horas del hallazgho se mantienen abiertas todas las líneas de investigación.

Los peritos realizaron un trabajo que resultará crucial para intentar salir de dudas: tomaron muestras genéticas tanto del lazo constrictor como del nudo en el extremo de la soga. Ahora, se espera el resultado de esos análisis, que resultarán clave para determinar si las cuerdas fueron manipuladas únicamente por el hombre fallecido, o si otras personas las tocaron.

Por otra parte, el cuerpo fue trasladado a la Morgue Judicial, donde el médico forense Francisco Echandi realizará la autopsia ordenada por la jueza Bórquez. Este procedimiento resulta fundamental para esclarecer las circunstancias de la muerte, y al igual que los análisis genéticos en la cuerda, podría resultar crucial para esclarecer el caso.

Fuentes cercanas a la investigación confirmaron que Gastón, Aldana y Valentín fueron citados a declarar e informaron que en su testimonio, la cuidadora manifestó que Nancuante enfrentaba dificultades económicas.

“El viejo se suicidó”

Este martes a la mañana, la versión de los ocpuantes de la vivienda se hizo pública de una manera algo menos protocolar. Al ver a los medios locales agolpados frente a la casa de frente color bordó, un joven que no pudo ser identificado salió a la calle y comenzó a gritar de manera insistente: "El viejo se suicidió".

Se trataba de un hombre alto, de contextura delgada, piel trigueña, sin remera y con tatuajes en el abdomen, según lo describió La Opinión Austral, cuyo móvil apostado en el lugar fue objeto de las amenazas del sujeto. Según informó, agredió al fotógrafo y a la cronista que cubrían el caso, al grito de “los voy a cagar a trompadas”.

A otros periodistas apostados en el lugar les dijo: "Menos mal que yo no estaba (en el momento en que fueron a cubrir el hallazgo del cuerpo), sinó los cagaba apuñalando", les dijo, siempre según la versión del medio santacruceño.

Durante la agresión, una mujer joven y de contextura pequeña observaba desde la puerta de la casa con un mate en la mano, sin intervenir.

Te puede interesar

Dejá tu comentario