Santa Cruz firmó un convenio con una ONG para estudiar y frenar a una especie que atrae a los pescadores y es un valioso recurso, pero impacta en el ambiente.
La Fundación Anfibia, una organización con sede en El Chaltén, y la Secretaría de Estado de Pesca y Acuicultura de Santa Cruz firmaron un convenio marco de cooperación cuyo primer eje de trabajo será el salmón chinook, la especie exótica invasora que logró establecer poblaciones reproductivas en distintas cuencas de la provincia y la Patagonia en general.
El acuerdo marca el inicio formal de una agenda compartida para estudiar, monitorear y controlar a un animal que ya transformó la dinámica ecológica de los ríos patagónicos.
Evangelina Vettese y Rodrigo Clarke, integrantes de la Fundación, adelantaron que el objetivo inmediato es avanzar en convenios específicos que permitan profundizar las investigaciones, fortalecer el monitoreo de la especie y desarrollar herramientas para reducir su impacto sobre los ecosistemas acuáticos de la provincia.
El convenio firmado en junio establece un marco general de cooperación entre ambas instituciones.
Serán los acuerdos específicos los que definan las acciones concretas a desarrollarse en los próximos meses.
Una de las primeras líneas de trabajo apunta al Plan de Aprovechamiento y Control del Salmón Chinook.
A fines de 2025, la Legislatura de Santa Cruz aprobó una ley que declaró a la especie como exótica invasora en todo el territorio provincial, habilitando el desarrollo de estrategias para su manejo y control.
"La idea es promover el plan de aprovechamiento y control del salmón chinook, una especie exótica invasora que está en la cuenca", explicó Vettese en diálogo con Ahora Calafate.
Las acciones estarán centradas en la cuenca del río Santa Cruz, desde las nacientes en la zona del Lago del Desierto hasta la desembocadura en Puerto Santa Cruz.
Clarke indicó que existen al menos cuatro cuencas invadidas por poblaciones autosustentables.
"Cada año, en los ríos de las Vueltas, Guanaco, Caterina y Las Hayas llega un grupo de peces a reproducirse. Después mueren y queda toda esa carne disponible en aguas que naturalmente no la tienen", describió el especialista.
Ese proceso incorpora una enorme cantidad de materia orgánica y nutrientes en ecosistemas que evolucionaron sin la presencia de grandes salmones. Los investigadores buscan comprender cómo esa modificación afecta a peces nativos, aves, mamíferos, microorganismos y la dinámica ecológica general de las cuencas.
Uno de los aspectos más novedosos del trabajo que proyectan desde la ONG junto a la provincia es convertir el aprovechamiento del recurso en una herramienta de control poblacional.
Clarke explicó que el chinook presenta una particularidad: "El salmón entra a nuestra cuenca por una sola vía, que es el río Santa Cruz, y además es una carne muy valorada para la comercialización".
La propuesta consiste en evaluar una pesca artesanal regulada en la cuenca baja, especialmente en Puerto Santa Cruz y Comandante Luis Piedra Buena, donde los ejemplares llegan desde el mar en óptimas condiciones para el consumo.
"El pez entra en un estado muy bueno y aprovechable. En la parte alta, donde más se suele pescar, ya no está en las mejores condiciones", señaló Clarke.
El objetivo es reducir la cantidad de ejemplares que logran remontar el río para reproducirse, disminuyendo así la expansión de la especie sin resignar el potencial económico que representa.
Además del manejo del chinook, la Fundación Anfibia prevé ampliar otras líneas de investigación ambiental gracias al convenio con la Secretaría de Pesca.
Entre ellas, el uso de cámaras trampa para estudiar cómo distintas especies de fauna aprovechan los restos de salmones tras el desove.
"Estamos evaluando cómo afecta esa carga de materia orgánica en las interacciones de la fauna, porque estos peces transportan muchos nutrientes desde el mar hacia cabeceras de cuencas glaciarias que naturalmente no los tienen", explicó Vettese.
También continuarán los relevamientos para estimar la abundancia de la especie, seguir su expansión hacia nuevas cuencas y generar información científica que sirva de base para futuras decisiones de manejo.
Para Clarke, uno de los principales aportes del convenio es que "tiene que ver con formalizar un poco el trabajo que se viene haciendo desde hace mucho tiempo".
La Fundación ya participa de distintos proyectos científicos junto a investigadores del CONICET y otras instituciones nacionales.
Con el nuevo acuerdo, la organización busca fortalecer esa tarea mediante una agenda compartida con el Estado provincial, en lo que se perfila como una estrategia de largo plazo para gestionar una de las invasiones biológicas más complejas de la Patagonia.