Entrena antes y después de cada jornada en un colegio de Caleta Olivia y sueña con pelear por el título argentino. Los alumnos siguen su carrera de cerca.
Hace tareas de mantenimiento en una escuela de Caleta Olivia se entrena dos veces por día y reparte sus horas entre el trabajo, el gimnasio y su familia. Así, "El Cubano", como lo conocen en el ámbito del boxeo, viene haciéndose un nombre el deporte.
Maximiliano Noria acaba de vencer a Exequiel “El Chivudo” Leguizamón, de Catamarca, en el único combate profesional de la noche en en el Gimnasio Enrique Mosconi de la ciudad que vio nacer al ex campeón mundial Jorge “Roña” Castro. Nada menos.
"Me encantaría vivir del boxeo, pero sin dejar de lado mis responsabilidades, que son mis hijos y mi familia", dijo luego de su victoria más reciente, en una entrevista con La Opinión Austral en Santa Cruz.
Noria trabaja en el Instituto Marcelo Spínola, donde cumple tareas de maestranza. Básicamente, se ocupa de la limpieza de aulas, baños y oficinas.
Es parte de la comunidad educativa del colegio, donde su condición de boxeador genera curiosidad y mucho entusiasmo entre los alumnos.
"Los chicos de la escuela en la que trabajo siempre me preguntan cuándo y dónde peleo", contó.
Su día arranca alrededor de las seis de la mañana.
Primero lleva a su hijo mayor a la escuela y después del desayuno comienza el primer entrenamiento en el gimnasio Mosconi, hasta cerca de las 11 de la mañana.
Luego retira a su hijo, cumple su jornada laboral hasta las siete de la tarde y completa la segunda parte del entrenamiento antes de volver a su casa. "A las 20,40 llego y ahí es donde estoy con mi familia", describió su rutina diaria.
Empezó a trabajar a los 15 años en albañilería y después fue jardinero, cadete, cuidador de adultos mayores y pintor. Oficios distintos con un mismo objetivo: sostener a su familia mientras persigue sus sueños en el boxeo.
El vínculo del Cubano con los deportes de combate arrancó por curiosidad. Y por fuera de los cuadriláteros de boxeo.
De chico, su padre lo había llevado a practicar taekwondo, aunque la experiencia no prosperó. "Era medio miedoso, no me gustaba que me dejaran solo", recordó entre risas.
El verdadero comienzo de su carrera deportiva llegó años después, por sugerencia de un amigo, Daniel Larrondo, quien lo acercó por primera vez al boxeo.
"Creo que si no fuera porque mi amigo me llevó, no sería lo que soy ahora", reconoció.
Se formó con Oscar Abel Ayala, boxeador entrerriano que fue pupilo del legendario Amílcar Brusa y llegó a entrenar con Carlos Monzón. Hoy, lo dirige el ex boxeador profesional Daniel Chazarreta.
Antes de dedicarse por completo al boxeo, Noria practicó artes marciales mixtas y jugó al futsal, actividad que todavía disfruta cuando el tiempo se lo permite.
La conexión con la pelota está, también, en el club que representa cada vez que sube al ring: el Catamarca Futbol Club, fundado en 1973 por residentes de esa provincia en Caleta Olivia.
Es que Noria tiene origen norteño, ya que nació en Salta, aunque se siente profundamente santacruceño.
Llegó a Caleta Olivia de muy chico, a los tres años, cuando su madre se mudó a Santa Cruz por trabajo.
"Me trajo a mí porque yo me portaba mal. Mi hermana mayor, en cambio, se quedó con mi abuela en Salta", detalló.
La ciudad que lo adoptó tiene un peso especial en la historia del boxeo argentino: Caleta Olivia es la cuna de Jorge "Roña" Castro, también apodado "Locomotora", campeón mundial de los medios pesados en los años 90 y una de las figuras más reconocidas del boxeo santacruceño, hoy radicado en Buenos Aires.
Es en ese terreno, marcado por ese antecedente, donde Noria busca escribir su propio capítulo.
Detrás de su carrera hay una estructura familiar clave. Su esposa, Dana Melihuechun, se encarga de buena parte de la organización doméstica y de acompañar las exigencias del deporte, especialmente la alimentación y los horarios.
Sus hijos, Mauro Adriel (10) y Joaquín (5) son la principal razón que encuentra para perseguir su objetivo.
"Mi papá no pudo acompañarme mucho cuando era chico y yo quiero darles a mis hijos lo mejor. No quiero dejarlos de lado solamente por un sueño mío de ser campeón".
Noria siente que todavía no llegó a su techo físico ni deportivo.
Entre sus próximas metas aparece pelear en una cartelera importante fuera de Santa Cruz, especialmente en Buenos Aires.
"Pelear en una velada de la Federación Argentina de Box o en Buenos Aires sería un lujo. Eso sería algo grandioso", se ilusionó tras su último triunfo, por puntos y en decisión unánime del jurado.
El objetivo final es meterse en el ranking nacional y, después, pelear por un título: "Eso es lo que más quiero, para dejar marcado que en Caleta Olivia el apellido Noria y mi apodo pisan fuerte", aseguró.