Las novedades convirtieron al servicio en una suerte de mix entre Messenger–Snapchat y Whatsapp, según destacaron en The Verge. Aquí, un detalle de los cambios.
Los mensajes escritos con tinta invisible y que sólo se pueden ver cuando se deslice el dedo sobre las palabras son, sin duda, una característica ideal para quienes quieren cuidar su privacidad al extremo o aquellos que tienen alma de Sherlock Holmes.
Serán tres veces más grandes y el sistema podrá sugerir al usuario, mientras escribe, cuáles se podría usar en la conversación. Además, será posible cambiar palabras por emojis simplemente haciendo clic sobre el texto.
Apple abrió iMessage para otros desarrolladores. Esto es algo que la compañía nunca antes había hecho. De este modo, la empresa de la manzanita se abre (un poco) al resto del entorno. Así que no sorprenderá que, en muy poco tiempo, aparezcan nuevas apps compatibles con iMessage.