La corte falló en contra de un ingeniero rumano, quien había sido despedido de una empresa en 2007 luego de que su jefe espiara chats privados que el empleado había cruzado con su novia y su hermano en horario laboral.
El despedido le inició una demanda a la empresa en la Justicia rumana que falló en su contra, y por eso decidió llevar el caso al Tribunal de Derechos Humanos bajo el argumento de que se había "violado su derecho a la privacidad".
Sin embargo, el tribunal -con sede en Estraburgo- resolvió el martes darle la razón a la empresa y marcar un controvertido precedente para casos similares.
"Es razonable que un empleador quiera verificar que los empleados están haciendo sus tareas profesionales durante su horario laboral", dijo el tribunal, y resolvió: "Quedó demostrado que utilizó la computadora de la compañía para su uso personal durante las horas de trabajo".
Si bien desde el punto de vista del derecho tanto el reclamo del empleado como el de la empresa son legítimos y están amparados por la legislación, el tema en cuestión es ver "cuál es el derecho que prevalece y en qué circunstancia", explica Miguel Sumer Elías, titular de Derecho Informático de la UBA.