{# #} {# #}
Un policía cipoleño que intervino en el irregular operativo desarrollado el 17 de mayo del año pasado, en las cercanías de la toma 2 de Febrero, se quebró y brindó un descarnado relato de lo sucedido ese día, en horas de la madrugada. En este marco, el Ministerio Público Fiscal y la parte querellante lograron avanzar con la formulación de cargos, que se concentrará en dos agentes.
De acuerdo a fuentes allegadas a la investigación, la declaración de uno de los efectivos involucrados fue clave para que la causa penal abierta el año pasado se consolide y que, ahora, girará en torno al grave delito de torturas, que incluye el presunto abuso sexual sufrido por uno de los detenidos.
“Hacían quejidos de dolor”, habría mencionado en varias oportunidades el policía arrepentido ante la jueza sobre la situación de los detenidos en la Unidad 45 del barrio Anai Mapu. Por este motivo, el declarante sugirió a sus pares que era necesaria su revisión médica inmediata.
El procedimiento llevado a cabo en las cercanías de una iglesia evangélica supuestamente se derivó de un intento de robo por parte de dos hombres. En forma oficial, desde la Policía provincial, se indicó que dos delincuentes quisieron llevarse pertenencias del lugar y que fueron repelidos por un agente que vive en las cercanías. El supuesto enfrentamiento incluyó disparos.
Sin embargo, precisaron las fuentes, el relato del efectivo que se quebró puso en duda el enfrentamiento y hasta permite sospechar de que, al menos, una de las armas secuestradas, un cuchillo, fue “plantada”.
Asimismo, el testigo confirmó que escuchó detonaciones aunque solo habrían formado parte de la presunta puesta en escena.
La investigación que encabeza la fiscalía y la querella cuenta con múltiples elementos incriminantes y, el crudo testimonio ofrecido por el policía no hace más que revelar enormes irregularidades.