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Jorge Benavidez afirma vivir una pesadilla desde enero, luego de ser denunciado por violencia de género por su ex pareja. El inicio de un proceso en su contra en el fuero de Familia del norte neuquino hoy lo tiene viviendo a más de 200 kilómetros de su pueblo de origen, pero lo que más lamenta es no poder ver ni hablar con su hijo.
Según relató a LMNeuquén el hombre oriundo de Huinganco, todo comenzó con la separación de su pareja en enero de este año, tras lo cual la mujer reportó a la Policía que temía que el hombre pudiera atentar contra su propia vida. Algunos especialistas de la Oficina de Violencia intervinieron y determinaron que el vínculo era atravesado por violencia de género y dictaron la exclusión del hogar del hombre.
Además, impusieron a Jorge una consigna policial para vigilarlo y una restricción de acercamiento tanto hacia la mujer como hacia el hijo que comparten, un adolescente de 15 años.
Sin nuevos hechos ni incumplimientos de su parte, el hombre contó que vencido el plazo y con la condición de no acercarse a la casa y respetando ciertos horarios, pudo retomar el vínculo con su hijo, pero los problemas aún no habían terminado. Es que Jorge indicó que su hijo lo llamó un día al quedarse solo en su casa y le manifestó querer estar con él, por lo que el hombre lo fue a buscar y se lo llevó, lo que motivó una denuncia por incumplimiento de medidas judiciales.
Fue esto lo que motivó reiteradas idas y vueltas, con el hombre luchando para al menos ver a su hijo, quien además inició terapia y habría expresado sus deseos de vivir con su padre. En medio de todo eso también fue escrachado en redes sociales por violento, algo que se extendió rápidamente en todo el pueblo. Pero la peor noticia llegó luego de un presunto encuentro en la calle con su expareja, en la cual, según un testigo externo, Jorge habría agredido verbalmente a la mujer, algo que él niega rotundamente.
"A mi jamás me dieron la posibilidad de hablar, todo lo que yo decía no servía de nada", contó el hombre.
Luego del supuesto nuevo hecho de violencia, Jorge relató que fue buscado por la Policía en su domicilio, que sin explicarle mucho lo subió a un móvil y lo trasladó hasta Las Lajas, sin dejarlo avisar a nadie ni agarrar sus pertenencias. Una vez allí, le comunicaron que el Juzgado de Familia había agravado la medida de coerción en su contra, dictando una restricción de acercamiento de 200 kilómetros de su localidad.
"Me dejaron tirado sin la posibilidad de nada. Me contacté con mi hermano que vive en Junín (de los Andes) y desde entonces estoy acá", confió.
Más allá que Jorge sostiene que el hecho denunciado nunca ocurrió y se vio obligado a cumplir con la decisión para evitar nuevos conflictos, lo que más lo acongoja es el haber perdido contacto con su hijo.
"Tengo amigas que han sufrido situaciones horribles y entiendo que algunas mujeres la pasan mal, pero en este caso, siento que mis derechos se violaron completamente, no puedo ni hablar con mi hijo y él no quiere hoy vivir con su mamá. Es una situación horrible, es algo que no entiendo", lamentó.
Es por esto también que contrató a la abogada particular Lorena Miani para ejercer su defensa, quien ya presentó una apelación a la medida, que el 7 de julio pasado, sin nueva evidencia, fue prorrogada.
"Este caso presenta una actuación más deficiente que la otra. Yo tengo perspectiva de género y defiendo que el proceso tiende a proteger a la mujer, pero lo cuestionable para mí es que la segunda denuncia (que motivó la última restricción) no tiene un episodio de violencia, sino que está basado en el testimonio de un amigo de la denunciante", criticó la letrada al ser consultada por este medio.
Además, resaltó que las medidas fueron dictadas en el marco del cumplimiento de la Ley provincial 2785, pero ello también trajo consecuencias a la relación de Jorge con su hijo, aunque nunca se acreditó violencia hacia el adolescente ni se argumentó alienación parental.
"Acá ni siquiera se está diciendo que fracasaron las medidas dictadas inicialmente, por ejemplo. Por ello considero que es un caso emblemático por lo dogmático. Yo soy feminista, pero no soy fanática; la Justicia no puede ser dogmática porque hay que ponderar derechos todo el tiempo. Entonces me pregunto, ¿qué es lo que está sucediendo? ¿Por qué no se escuchó al adolescente?", expresó.
Miani indicó que espera recibir respuesta a su presentación en los primeros días luego del regreso de la feria judicial.