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Cayó en Neuquén el ladrón de los techos y lo condenaron en Cipolletti

El hombre era buscado por la Justicia rionegrina. Confesó que cometió cinco hechos y le dieron prisión en suspenso, que no incluye su detención.

El ladrón que a mediados del mes pasado protagonizó una seguidilla de robos en la zona céntrica de Cipolletti y había sido fotografiado por una de sus víctimas sobre el techo de su propiedad, fue atrapado días atrás en Neuquén, de donde es oriundo. La Justicia rionegrina lo condenó, pero seguirá libre porque carece de antecedentes. No obstante, deberá rendir cuentas en la vecina provincia.

Las andanzas de Carlos Ovalle, de 31 años, habían provocado alarma y el reclamo de vecinos por la creciente ola de inseguridad.

La Fiscalía de Cipolletti, tras una pesquisa realizada por la Brigada de Investigaciones, logró identificarlo y determinar que se domicilia en la capital neuquina, aunque como parte de su plan se había alojado en un hotel ubicado en el sector donde daba los golpes.

Pero no lo podían ubicar pese a que realizaron dos allanamientos, por lo que emitieron la orden de captura.

Al caer en la capital neuquina la Justicia rionegrina le inició una causa por cinco hechos calificados como “robo simple en concurso real con tentativa de robo y robo calificado por escalamiento”.

Uno de ellos fue el que sufrió la comerciante de la calle Alem al 350. La damnificada no solo lo fotografió, sino que inició un reclamo público que derivó en la queja vecinal por la creciente ola delictiva con protestas callejeras. Pero una de sus consecuencias más relevantes fue el renacimiento del Consejo Local de Seguridad, inactivo en los últimos años.

Otro golpe lo dio en una fiambrería ubicada en San Martín, donde se apoderó de dinero en efectivo y varios kilos de fiambres. Aquí fue filmado por las cámaras, al igual que en un intento por sustraer cosas en un domicilio de la calle Roca. También se apoderó de herramientas de un colegio religioso del área céntrica y una computadora de un resto bar cercano.

Ovalle confesó su culpabilidad en un juicio abreviado consensuado entre la Fiscalía y la Defensa, le impusieron una pena de tres años de prisión en suspenso y pautas de conducta. Entre ellas se destaca la prohibición de acercamiento personal a cada uno de los lugares donde ocurrieron los hechos. Además, debe presentarse una vez cada dos meses en el Patronato de Presos y Liberados y no cometer nuevos delitos. El acuerdo fue aceptado por las personas víctimas del delincuente.

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