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Dos días después del veredicto condenatorio contra los tres imputados por el homicidio de Juliana Palma (20) y por el intento de asesinato de su novio, Santiago Martínez (22), familiares de la víctima fueron interceptados y baleados, aunque por fortuna ninguno de ellos fue lesionado. Así lo confirmó el abogado querellante Elio García.
El 19 de diciembre de 2021, en el medio de una guerra entre bandas narcos que se disputaban el territorio en el barrio Villa Ceferino de Neuquén capital, Juliana fue asesinada en plena vía pública. Su novio Santiago estaba con ella y resultó gravemente herido, pero finalmente sobrevivió.
De acuerdo a la teoría del caso planteada por la fiscal María Eugenia Titanti, el crimen ocurrió alrededor de las 7 de la mañana, "en un contexto de conflictividad previa entre integrantes de dos grupos antagónicos". El día del crimen, los tres imputados -Gonzalo Daniel Monsalve, Cristian Emanuel García Lillo -alias el Poca- y Joaquín Ezequiel Vilches Ojeda- circulaban en un auto Ford Focus a bordo del cual llegaron a la zona de calles Pedro Moreno y Rawson. Allí, vieron que en la vereda estaban la víctima fatal y su novio. Les dispararon con al menos dos armas de fuego.
Tres balas impactaron en el cuerpo de Juliana, uno en el cuello, otro en el abdomen y el último en el muslo. Las lesiones le produjeron a la víctima un shock hipovolémico que la llevó a su muerte. Su novio recibió un tiro en la panza, pero por fortuna logró reponerse.
Los tres imputados fueron acusados como coautores del delito de homicidio agravado por el uso de arma de fuego (por Palma), en concurso real con homicidio agravado por el uso de arma de fuego en grado de tentativa (por Martínez). Y el tribunal integrado por los jueces Maximiliano Bagnat, Juan José Nazareno Eulogio y Walter Richard Trincheri, comunicó el fallo unánime con el cual se resolvió condenar a Monsalve, García Lillo y Vilches Ojeda por el delito otorgado por la acusación.
Pero el abogado de la familia de Juliana, Elio García, contó que para llegar al veredicto condenatorio tuvieron que transitar un largo camino en el cual debieron enfrentar numerosas amenazas, situación que se agravó aún más en las últimas horas.
"La familia está devastada emocionalmente, no solo por el hecho en sí, sino por cómo se han burlado de su dolor durante el juicio, sobrepasando todos los límetes de humanidad, se han reído de la madre d ela chica. Tanto los imputados como sus familiares y allegados tienen un comportamiento animal", sostuvo el abogado.
Las amenazas de muerte para el letrado y para los familiares de las víctimas se repitieron a lo largo del último año y se multiplicaron la última semana, durante el juicio. Pero la situación llegó al límite este último domingo por la noche, cuando personas del entorno de Juliana "fueron interceptados en la vía pública y se registraron disparos de arma de fuego".
Por el momento se desconoce si la intención fue la de matar o intimidar, pero lo cierto es que la situación es grave. "Les solicité a los familires que radiquen la denuncia correspondiente por esta situación", remarcó García en diálogo con LM Neuquén.
García contó que uno de los imputados, Brítez Ojeda, lo amenazó de muerte un día antes del veredicto. "Me llamó desde un teléfono celular, mientras se encontraba alojado en la Comisaría 18. Me dijo que me iban a matar, que me iban a hacer boleta", indicó el abogado.
En el juicio, la querella estuvo representada por los abogados Elio García y Maximiliano Gómez.
Guardó el número de teléfono, denunció el hecho en la fiscalía, se constataron sus dichos y finalmente se secuestró el celular desde el cual se había concretado la amenaza. Ese fue solo uno de los tantos hechos de intimidación realizados por los imputados y su entorno.
"Una familiar directa de uno de los imputados le dijo a la madre de la víctima, que estaba con su nietito en brazos (hijo de Juliana): 'vieja de mierda, ya te voy agarrar afuera de tribunales y te voy a hacer boleta'", señaló García.
Afuera de tribunales intentaron agredir al abogado. "Casi me golpean, me gritaron que me iban a encontrar afuera. Fue muy oportuna la intervención del personal penitenciario, que pudo separarlos. Me tuve que retirar con custodia", contó el letrado.