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Exclusivo LMN: adelantamos cómo empieza el libro de Luis Aboy

Este es el prólogo del libro "Cuando el poder compra la mentira", de editorial Argenta. Aboy, condenado por el crimen de las hermanas Buamscha, cuenta su historia.

Tras la llegada del libro impreso a Neuquén, Luis Aboy dialogó con LMN y accedió a brindar un adelanto exclusivo de su libro "Cuando el poder compra la mentira". Este es el prólogo en el que se presenta, narra parte de su historia y alerta al lector sobre sus intenciones.

Prólogo

Mi nombre es Luis Alberto Aboy, nací el 5 de octubre 1979. En el año 2013, cuando comencé a escribir este relato, contaba con 34 años, en la actualidad (año 2022) tengo 42, de los cuales los últimos diecisiete, estoy privado de la libertad, injustamente acusado de cometer un crimen que jamás perpetré.

El 21 de marzo de 2005, en la ciudad de Junín de los Andes, provincia de Neuquén, fueron brutalmente asesinadas dos nobles ciudadanas, las hermanas Olga y Teresa Buamscha, por ese doble homicidio purgo una condena a prisión perpetua, en la Unidad de Detención Nº 11 de la ciudad de Neuquén.

Aunque no soy escritor, ni intento serlo, decidí redactar este libro, no sólo para proclamar mi inocencia, lo cual hago desde el instante en que fui detenido, sino también, como una forma de reclamar JUSTICIA.

A algunos les molestará o incluso les resultará irónico que, estando con una condena firme, me declare INOCENTE, y más aún, que haga un reclamo por JUSTICIA.

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Precisamente, lo que quiero explicar, es el modo y las circunstancias en que se produjo mi detención, el proceso al que fui sometido durante cuatro años a la espera de un juicio en el que finalmente, con un fallo dividido y una sentencia arbitraria, fui condenado como asesino.

Se recurrió a muchas mentiras para adjudicarme la autoría de esas muertes, testimonios falsos, suposiciones, pericias contradictorias, informes policiales y médicos totalmente apartados de la verdad, que han faltado a su Juramento Hipocrático “Aún bajo amenazas, no admitiré utilizar mis conocimientos médicos contra las leyes de la humanidad.”

Pero por sobre todo, a intereses ocultos que permitieron arribar a esta condena, logrando que un hecho tan grave, quedara impune.

¿Pero con tanto engaño, se buscó la verdad y al auténtico culpable?

Que lo juzgue la sociedad. Que lo juzgue cada lector. Estoy seguro que únicamente nuestro Gran Juez y Creador es quien tiene la última palabra, incorruptible y verdadera en “El Juicio Final”.

Con este libro quiero demostrar que “SOY INOCENTE” y puedo probarlo, acompañando todas las irregularidades que se cometieron, con el expediente que lleva el número 22.336 - año 2005, tramitado y dirigido inicialmente por el Juez Dr. Rolando Lima, a cargo de esta causa y del Juzgado de Instrucción Nº 4 de Junín de los Andes.

Hubiese querido dar a conocer todo el expediente, pero se hace imposible, debido a que son más de 5.000 fojas, por este motivo incluí lo más importante para explicar y probar mi inocencia, colocando en algunos casos entre paréntesis el número de foja, es decir, la página exacta del expediente donde se encuentra la información que doy en cada párrafo.

Algunos dirán que utilicé sólo lo que me convenía, y es cierto, en definitiva hice lo mismo que hicieron el Juez que me detuvo, y los dos que me condenaron, utilizaron sólo lo que les convenía para fundar sospechas primero y penarme después.

Digo “fundar sospechas”, porque es lo único que hubo en esta causa, sospechas infundadas con el único fin de justificar hechos que nunca fueron probados, como el que yo haya estado presente en el lugar del crimen.

Olga y Teresa Buamscha eran muy conocidas en Junín de los Andes y tenían una histórica panadería: La Moderna. El doble crimen sacudió a toda la localidad cordillerana.
Olga y Teresa Buamscha eran muy conocidas en Junín de los Andes y tenían una histórica panadería: La Moderna. El doble crimen sacudió a toda la localidad cordillerana.

Me reservo para otra oportunidad, quizás para un segundo libro, todas las declaraciones e investigaciones policiales que apuntan a muchas personas con antecedentes graves y probados, como los posibles autores de este doble homicidio, confesiones, grabaciones de audio y hechos ocurridos que demuestran claramente a los culpables de esta aberración por la cual fui condenado.

Algunos de estos sospechosos, son conocidos habitantes de Junín de los Andes, y otros, individuos de reputación en el ambiente delictivo, provenientes de diferentes lugares.

Pero quiero ser objetivo y no acusar, simplemente menciono en estas páginas a sujetos que están muy relacionados con este grave hecho. Mi objetivo es probar que soy INOCENTE del asesinato de las hermanas Buamscha.

No existen pruebas ni testimonios fidedignos, en el expediente, que puedan demostrar que yo haya estado en el domicilio de las víctimas aquella noche del 21 de marzo de 2005. En cambio, hay evidencias de que, en ese momento, cuando ocurren los hechos, yo estaba en otro lugar.

Fueron esas las razones por las que tiempo después fui absuelto, aunque a las pocas horas me vuelven a detener, debido al hallazgo de un elemento que se convirtió en el eje central de la causa y que permitió que yo fuera condenado, una “capucha o pasamontañas” con ADN, que “supuestamente” se utilizó en el doble homicidio, y fue el elemento principal para incriminarme, como así también a quien entonces era mi esposa, Melisa Friz.

Quiero demostrar lo importante que era la aparición de esa capucha con ADN, para resolver el misterio, ya que fue la única forma de imputarme, a través de una prueba científica, y que es imprescindible para demostrar, como este tipo de pruebas y muchos sucesos oscuros que relato paso a paso, varios de los cuales viví en carne propia, hicieron que hoy, después de tantos años, yo esté tras las rejas, y. los verdaderos culpables, en libertad.

Luis Aboy fue condenado a prisión perpetua por el crimen de las hermanas Olga y Teresa Buamscha.
Luis Aboy fue condenado a prisión perpetua por el crimen de las hermanas Olga y Teresa Buamscha.

Con esos argumentos me condenaron y arruinaron mi vida y la de mi familia.

Todo esto generó en mí, una impotencia espeluznante, que me llevó a tomar la errónea resolución de fugarme en dos oportunidades, decisión equivocada, pero que tenía como único fin, tratar de esclarecer personalmente este caso y poder probar la verdad.

Hoy entiendo, que la única forma que poseo a mi alcance para demostrar que SOY INOCENTE es a través de estas páginas.

Tengo conciencia que, al hacerlo, el no callarme y publicar los hechos y testimonios relacionados a esto, puede traer consecuencias.

Sin embargo, mi anhelo y deseo más grande, es que la familia Buamscha pueda comprender que yo no maté a las señoras Olga y Teresa, y lograr que la Justicia revea mi causa.

Por eso, porque confío en la Justicia, ansío y sueño con un JUICIO JUSTO, con JUECES IMPARCIALES, que en apego a la verdad puedan revisar mi condena y mi situación.

Que sea esa la consecuencia y el resultado de hacer pública mi verdad, para no continuar privado de la libertad, injustamente acusado de cometer un crimen que jamás perpetré.

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