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Indignación: ante la cámara, volvieron a robar un comercio en plena Leloir

"Son rateritos", dijo la damnificada del robo. Se llevaron alcohol y el dinero con el que debían pagar este sábado a un proveedor del comercio.

Carla está indignada. Paga 200 mil pesos de seguro para una cámara y no suena cuando sufre un robo. Pasada la medianoche, un ladrón ocasional destrozó la puerta de blindex de su comercio del Alto -La Boli III, ubicado en Leloir 941- y robó medio millón de pesos y dos cervezas.

Rompió la puerta a piedrazos, mientras su cómplice -una chica- merodeaba en la vereda. El daño fue mucho mayor al botín robado: “Cambiar el vidrio me sale 600 mil pesos. Es más caro que lo que se llevaron”, contó la damnificada, en diálogo con LMNeuquén.

Según la denuncia de la comerciante, los delincuentes actuaron con total impunidad. Uno de ellos entró con el rostro descubierto y con ayuda de una joven que quedó en la vereda, haciendo de campana. “A cara descubierta, no le importó nada”, dijo Carla, todavía molesta por lo ocurrido. Cree que son "rateritos" y sospecha de los “chicos que limpian vidrios en las cercanías”. Descarta que hayan contado con el auxilio de un vehículo para escapar. "Andan a pata", agregó.

El corredor Leloir-Dr. Ramón es uno de los puntos más caros de la ciudad.

Una vez adentro, el ladrón que quedó escrachado por la cámara de seguridad fue muy selectivo. "Solo agarró dos cervezas que estaban en el fondo del local y 500 mil pesos destinados al pago de un proveedor de Coca Cola. No tocó otra cosa", expresó.

Pero lo que más enoja a Carla no es lo que se llevaron, sino cómo lo hicieron: "Esta vez rompieron el blindex con una piedra. No sonó la alarma. Pago 200 mil pesos por una alarma que no funcionó. Estoy desde las 8 de la mañana esperando que me atienda Prosegur y nadie responde. El vendedor me toma el pelo y me dice que espere al lunes, cuando abran las oficinas. Es una burla".

La situación refleja un problema creciente en esa zona de la ciudad, donde, según Carla, "ya es moneda corriente el robo de motos y bicicletas", aunque no es habitual que roben comercios.

Robo en un comercio del corredor Leloir
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A ella, ya le han robado el local en dos ocasiones. Esta vez, se enteró por su propio empleado, quien al llegar a abrir encontró la puerta destruida: “Está toda rota. Como no se abrió la puerta, la alarma no se activó. Así de fácil les fue".

El episodio expone la vulnerabilidad del comercio local ante delitos menores, pero constantes. No es la primera vez que pasa por una situación de robo. En efecto, en marzo de 2025 sufrió un hecho de inseguridad similar.

El antecedente del comercio robado

Un ladrón entró a robar y quedó escrachado por la misma cámara de seguridad que esta vez no sonó. Le llevó bastante más tiempo abrir y romper la puerta para entrar que apoderarse de una computadora y más de 600 mil pesos de la caja registradora. Lo insólito es que, lejos de salir despavorido por el sonido de la alarma, volvió a ingresar al comercio para hacerse de una Coca Cola.

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En la ocasión, el ladrón fue un hombre de 57 años, en situación de calle, que está identificado porque ella lo buscó hasta encontrarlo. Tras el robo "no me podía dormir, así que me fui a buscarlo y lo encontré en Parque Central. Lo único que le iba a pedir era la computadora robada, porque a él no le iba a servir para nada, pero a mí me resolvía todo, ya que con eso facturo. Ahí tengo el sistema de automatización de los locales", explicó la damnificada.

Lo reconoció enseguida por la ropa que vestía, luego de verlo en la cámara de seguridad de su comercio. Por supuesto que no lo confrontó cara a cara. "Estaba con dos barretas, un cuchillo y un destornillador. Con eso entró al local", recordó. No obstante, llamó a la Policía.

Así pudo recuperar su computadora y solo 36 mil pesos. Se presume que la coca ya se la había tomado.

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