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La investigación del caso del taxista baleado la madrugada del 19 de julio sumó un nuevo relato de parte de la joven víctima que había salido con Maximiliano Montoya.
De acuerdo a lo que pudo relevar LMNeuquén, la joven amplió su declaración donde aportó nuevos elementos y rectificó otros. La fiscalía de Homicidios avanza con distintas medidas vinculadas al esclarecimiento del caso.
El pasado 28 de julio, la joven junto a un familiar fue a sede judicial para ampliar declaración.
Según lo relevado por este medio, ella habría contado que a Montoya lo conoció por intermedio de un amigo y que lo había visto solo en tres oportunidades, la última, fue la salida que concretaron la noche del martes 18 de julio y que concluyó con los hechos de la fatídica madrugada del 19.
La joven les contó a los investigadores que fueron a un hotel alojamiento en la zona del bajo y que estando en la habitación, “él comenzó a drogarse con cocaína y ahí sacó el arma, que era un revólver”.
Montoya comenzó a ponerse cada vez más violento hasta que finalmente la mujer de recepción les terminó pidiendo que se vayan, cosa que hicieron tras abonar 3.500 pesos.
Justo frente al hotel estaba la base de taxis donde se subieron al vehículo de Diego Rojas al que le pidieron que los lleve hasta el Loteo Social ubicado en la zona oeste de la ciudad.
“Yo estaba asustada. En el camino íbamos discutiendo”, describió la joven. El detonante de la agresión se habría dado en el momento en que el taxista recibió un llamado de la central donde confirmó el destino, ahí Montoya sospechó que había dado aviso a la Policía.
Estaban justo en la esquina de Antártida Argentina y Chrestia cuando Montoya le dijo al tachero: “acelera a los quemo a los dos”. Sin más alternativas, Rojas avanzó con el semáforo en rojo.
El taxista tomó por Avenida del Trabajador y la joven reveló: “llegando a la Pringles le disparó al taxista, en diagonal a la altura de la espalda. Cuando escuché el zumbido, él giró, me apuntó y disparó. En ese momento me tiré del taxi y desde desde el asfalto vi el fogonazo”.
Totalmente en shock, la joven inició una carrera desesperada que terminó a los 150 metros cuando vio un móvil policial. “Le abrí la puerta y me metí adentro del móvil. Yo estaba agachada y le decía al policía nos van a matar, pero el policía no entendía nada”, detalló la joven a los investigadores.
En este punto de la historia, la joven va ha realizar una aclaración que tiene que ver con la adrenalina del momento: “Yo tenía miedo que me fuera a buscar a casa. Así que llamé a mi mamá y le dije que se fuera de la casa con mi nene porque tenía miedo que la matara. Pero no amenazó con matar a mí mamá. Yo sí tuve miedo que lo hiciera por lo violento que estaba”, aclaró la joven a los pesquisas.
La fiscalía de homicidios a cargo de Andrés Azar, ahora avanza con una serie de diligencias vinculadas al relato de la joven.