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El abusador fue declarado responsable a principios de mes. Además, el lunes condenaron a un abusador de la capital.
La fiscalía pidió 15 años de prisión para un abusador de Rincón de los Sauces, que sometió a una niña entre sus 11 y sus 14 años. Los abusos sexuales eran perpetrados en una vivienda cuando la víctima quedaba al cuidado del hoy condenado.
La teoría del caso que acreditó la fiscalía a principio de mes al requerir la declaración de responsabilidad, fue que el abusador, J.A.D., abusó sexualmente de una niña que, al momento de la primera agresión, tenía 11 años. Los abusos ocurrieron durante aproximadamente tres años, en la localidad petrolera y en ocasiones en que la víctima quedaba a su cuidado.
Tras analizar el cúmulo probatorio, los miembros del tribunal colegiado lo condenaron como autor de los delitos de abuso sexual gravemente ultrajante, agravado por el vínculo y por la convivencia preexistente; en concurso real con abuso sexual con acceso carnal, agravado por el vínculo y por la convivencia preexistente.
Ahora, en una nueva audiencia en la que se debatió la pena que le corresponde cumplir, la fiscal Rocío Rivero hizo su pedido de imponerle al abusador 15 años de prisión efectiva. La fiscal detalló como agravantes considerados: la prolongación en el tiempo de los abusos sexuales, la asimetría de poder entre víctima y victimario, los motivos que llevaron al imputado a delinquir y la extensión del daño causado, entre otros.
Además, la representante del Ministerio Público Fiscal pidió que una vez que se fije la pena, J.A.D. sea inscripto en el Registro de Identificación de Personas Condenadas por Delitos contra la Integridad Sexual (RIPeCoDIS).
El defensor de los Derechos de Niñez y Adolescencia Lautaro Arévalo y el abogado querellante particular que representa a la familia de la niña, adhirieron al pedido de la fiscal del caso.
Los jueces Mauricio Zabala, Juan Pablo Encina y Luis Giorgetti, quienes también estuvieron encargados de dictar la responsabilidad penal, escucharon también el pedido de la defensa, pasaron a deliberar y adelantaron que darán a conocer la pena a imponer en una audiencia de lectura de veredicto el miércoles 27, en el horario que fije la Oficina Judicial.
Como en todos los casos de delitos contra la integridad sexual, la identidad del condenado no se informa con el objetivo de proteger la intimidad de las víctimas.
Por otro lado, un jurado popular declaró responsable a otro abusador, de Neuquén. Luego de cuatro jornadas de debate y producción de pruebas, más unas tres horas y media de deliberación, el tribunal de ciudadanos llegó a la condena por mayoría de 9 votos sobre 12.
El veredicto se conoció durante la tarde del lunes, luego de que por la mañana, el fiscal jefe Maximiliano Breide Obeid solicitara la declaración de culpabilidad en los alegatos de cierre del juicio.
El monto de la pena se debatirá en una nueva audiencia frente a un juez técnico, que se desarrollará sobre la base de los delitos por los que fue declarado culpable: abuso sexual con acceso carnal –continuado- agravado por la guarda y por haber causado grave daño en la salud, en concurso real con corrupción de menores agravada, en carácter de autor.
Además del fiscal jefe, la acusación en el juicio estuvo integrada por el asistente letrado Faustino Zabala y la querella institucional, que intervino en representación directa de la víctima.
El juez técnico que dirigió el debate es Lucas Yancarelli, quien en la próxima etapa, ya sin la participación de los y las personas que integraron el jurado popular, será el encargado de fijar la pena.
De esta manera, los representantes del Ministerio Público Fiscal lograron dar por probado que "R.O" abusó sexualmente de una niña de su entorno familiar en una vivienda ubicada en la ciudad de Neuquén. Fue en fechas indeterminadas, pero entre septiembre de 2020 y mayo de 2022, y los abusos sexuales ocurrieron de forma reiterada, cuando la víctima quedaba al cuidado del acusado.
Dado el tipo de delito que se juzgó, la identidad del ahora condenado se mantiene en reserva con el objetivo de resguardar la intimidad de quien sufrió la agresión sexual.