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Tal como pasó hace un mes, personal penitenciario le encontró un celular no autorizado a unos internos de la U11 y cuando se lo sacaron iniciaron un motín que se extendió durante más de cinco horas. Pese a lo violenta de la situación, no se registraron personas heridas.
La tensa situación ocurrió el pasado lunes, alrededor de las 21:50, en un control de rutina sorpresivo. “En el control de instalaciones en el Pabellón N°4 y, en una de las celdas, se detectó un dispositivo móvil. Como es de rutina, no estaba autorizado ese elemento y se procedió al secuestro del mismo”, informó a LU5 el comisario, Alejandro Fonseca, subdirector de Unidades de Detención de la Policía de Neuquén.
Ante esto, los internos comenzaron a exigir que les devolvieran el teléfono. “Disconformes con la medida se constató durante el procedimiento de cierre de celdas, a partir de las cero, que habían tomado el patio y forzaron una puerta de acceso al pasillo técnico”, precisó.
Debido al estado de violencia en que se encontraban, comenzaron a arrojarle agua con lavandina al personal policial y a quemar prendas. “Como se da en esos casos, esgrimieron palos de escoba y armaron armas caseras”, detalló el jefe policial.
Es por ello, que se iniciaron los protocolos para controlarla y se entabló el diálogo para tratar de convencerlos de que desistan de esa actitud. “Se extendió bastante en el tiempo y recién, aproximadamente a las 4 de la mañana, se pudo controlar la situación y después de tantos intentos se logró que accedieran y se pudo llevarlos a las celdas individuales”, aseguró.
Pese a la gravedad de los incidentes, no se registraron personas heridas y comenzaron a evaluarse soluciones para los reclamos de los internos.
Según explicó el comisario, hay dispositivos móviles que están autorizados. No en este caso, ya que tenía acceso a redes sociales. “Todos los internos tienen derecho a estar comunicados, por eso en los pabellones se habilitan números determinados mediante los que se pueden contactar con sus familias, pero no para que tengan redes sociales”, explicó Fonseca.
A esto sumó: “Hay dispositivos móviles que están autorizados por la jueza de Ejecución penal y, en este caso, este teléfono no estaba autorizado a estar dentro del pabellón. También hay algunos habilitados para estudiar”.