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Por el disparo a su cabeza, Laura sufrió una lesión neurológica permanente

De milagro, la mujer sobrevivió a la herida de bala, pero le dejó una secuela permanente en la movilidad de un brazo. Mercau fue acusado por el intento de femicidio.

Laura, la mujer víctima de un intento de femicidio que resultó baleada en su cabeza por su ex pareja Juan Antonio Mercau en Centenario, ya se encuentra en recuperación y más segura desde que el violento quedó tras las rejas. Sin embargo, además del trauma emocional, deberá lidiar con una secuela neurológica permanente que el hombre ocasionó al dispararle.

Este miércoles Mercau quedó formalmente acusado por el intento de femicidio cometido contra su ex pareja, a quien le disparó a la cabeza tras presentarse en la vivienda de Centenario en la que ella se encontraba. Tras gatillar en reiteradas oportunidades contra la víctima y sus familiares, sin éxito, finalmente logró herirla bajo la amenaza de "Si no estás conmigo, no vivís", para luego darse a la fuga.

La mujer fue trasladada de urgencia al hospital Natalio Burd de esa localidad, pero pronto la gravedad de su cuadro evidenció cuidados más complejos, por lo que se la derivó al hospital regional Castro Rendón, donde los médicos la intervinieron quirúrgicamente para extraerle el proyectil. Además de las declaraciones de sus familiares y dos vecinos que vieron a Mercau en la escena, la propia Laura pudo manifestarle a una médica del hospital quién había sido su agresor previo a ser operada.

"Corrió riesgo la vida de la víctima por la lesión. De no haber habido una asistencia médica inmediata, podría haber sido fatal el resultado", subrayó la fiscal Eugenia Titanti en línea con lo manifestado por el informe médico.

El disparo de arma, aunque afortunadamente no fue fatal, generó en la víctima una "fractura multifragmentaria con hundimiento óseo en el parietal izquierdo, hematoma de partes blandas extracraneanas en el frontoparietal homolateral, hemorragia subaracnoidea parietal izquierda y una leve compresión del ventrículo homolateral". Todo esto, afectó la movilidad de su brazo derecho, algo que los profesionales de Salud ya calificaron como "permanente".

Extremo peligro

Aunque según la víctima este fue el primer hecho de violencia física que su ex pareja ejercía contra ella, la fiscal Eugenia Titanti y el asistente letrado Bruno Miciullo hicieron conocer en la audiencia que el episodio fue un acontecimiento más en el contexto de violencia de género ya existente.

"La declaración de la víctima da cuenta que a partir del conocimiento del hecho de abuso contra su hija, ella decidió terminar la relación con el imputado, pero él no entendía, no quería este corte, la seguía y la amenazaba. Donde ella iba, él aparecía, y el día del hecho, ella pensó que él sólo le pedía ese vaso de agua; no había sido violento físicamente antes con ella, por eso ella no lo esperaba", detalló la fiscal del caso. Además, agregó que al ingresar a la vivienda donde le disparó, cuestionó a la mujer "¿Por qué me denunciaste?".

Puntualmente, Titanti recordó que Laura especificó que el día anterior a lo ocurrido había ido al dique a compartir el día con su familia, lugar en que Mercau también se hizo presente. "Él quería seguir conmigo a pesar de lo que había hecho y a pesar que yo le decía que no", citó la fiscal, y agregó que el violento "le refería que iban a morir juntos".

Uno de sus hijos también declaró que había una persecución "diaria y continua" hacia su madre de parte del agresor. Por último, la niña que fue víctima de abuso por Mercau (hija de Laura) también había recibido amenazas para no develar los abusos. El agresor le había dicho que "mataría a alguien de la familia", una amenaza que cobra aún más relevancia con el intento de femicidio.

Tan solo ese 29 de noviembre, Mercau llamó a su ex pareja en tres oportunidades antes de presentarse en la vivienda donde sucedió el ataque. Por pedido de la fiscalía y disposición de la jueza de garantías Carina Álvarez, el hombre quedó acusado como autor de intento de homicidio triplemente calificado y en prisión preventiva por seis meses, cautelar que su defensor desafiará en una nueva audiencia.

El plazo de investigación se fijó en tres meses, durante los cuales se espera que se completen otras tareas investigativas como pericias al celular del agresor, a la presunta arma utilizada en el hecho, y pericias psicológicas y psiquiátricas.

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